Publicado por: Gonzalo Gallo
Busca nuevos retos y nuevos horizontes, y no dejes que nadie ni nada desbarate tus sueños.
Libera tu imaginación, sé atrevido y no te estanques apegado a las normas y los límites de lo cotidiano.
Redobla la fe en ti mismo y abre puertas que alejen la nostalgia y te lleven a un deslumbramiento.
No te dejes atrapar tampoco por una cultura de logros que obnubila y sofoca el amor.
Que no te suceda como a un papá que decía estas palabras ante el féretro de su hija adolescente:
“Daría todo por oírte y por verte sonreír. Perdóname que no te aproveché lo suficiente”.
Ese es el cruel destino de muchos seres que no son malos, pero viven encadenados al trabajo y lo material.
Por lo mismo, busca nuevos horizontes guiado sólo por el amor y conectado con Dios en tu corazón.
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Hace años una joven decidió abortar a su hijo, asediada por los problemas y perdida en las sombras.
Fue un hecho terrible, porque el embarazo era ya de siete meses cuando buscó una partera que la asistiera.
Esta sintió que debía actuar de otra manera y, sin que la madre se enterara, salvó la criatura y la escondió para criarla.
Pasados los años ese ser, criado con amor, eligió el camino del sacerdocio y realizó su sueño.
Escudriñando en su pasado decidió buscar a su madre física y la encontró a través de la Fundación Reencuentros.
Pues bien, aunque usted no lo crea, ahora los tres viven juntos en Medellín, gracias a la magia del perdón y del amor.
El sacerdote se llama Julio y espero que este testimonio deje buenas inquietudes en tu corazón.
Todo es posible para el amor auténtico y la vida es un don que está por encima de cualquier problema.












