Publicado por: Gonzalo Gallo
Este es un buen consejo de Confucio: Exígete a ti mismo, no esperes tanto de los demás y te evitarás muchos disgustos.
Tu ya debes saber que nunca cambias a nadie y que, sin tolerar maltratos, la única salida está en la tolerancia.
Por lo mismo, no dilapides tus energías ni frenes tus ímpetus queriendo cambiar a los demás.
Tampoco sueñes con la perfección, elige ser comprensivo y mira a todos con genuina compasión.
Cada ser va en su proceso y en su momento, el inconsciente también tendrá amor y sabiduría.
Sé paciente con las fallas propias y ajenas sin dejar de pulirte y cumplir tu misión de vida.
El arte de vivir es el arte de amarte y amar, dar sin esperar recibir, aceptarte y aceptar, servir y evolucionar espiritualmente.
Ámate, ora y podrás ver a Dios en todos los seres humanos, incluso en aquellos que parecen malos.
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Según una curiosa tradición áfrico-antillana, un zombi es alguien que ha perdido la voluntad pero está vivo.
Algo que según el mismo Dante les sucede a seres malvados que son enviados al infierno antes de morir.
Allí padecen mientras su cuerpo sigue en la Tierra, mientras “comen, beben, duermen y visten paños”.
Asombra ver cómo el literato italiano ubica en el noveno círculo infernal a seres que perdieron el alma y siguen vivos.
La creencia es estremecedora y uno se pregunta cuántos zombis hay en calles, oficinas y almacenes.
Personas atrapadas en el mundo material con el alma muerta, lejos de la luz y cerca de las sombras.
Sólo un amor real te aleja de ese mundo alucinante; un amor compasivo, generoso y sincero.
El cielo y el infierno son estados del alma y tu debes actuar como un ser de luz, no como un zombi.












