miércoles 12 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Oasis

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida; cuando tenga sed, alguien que precise agua.

Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor; si sufro, alguien que necesite consuelo.
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro; si me veo pobre, pon a mi lado un necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos y mi entrega.
Cuando me juzguen, muéveme para elogiar a otro; si estoy desanimado, muéveme a darle a alguien nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión.
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender.
Si pienso mucho en mí mismo, vuelve mi atención hacia los demás. Madre Teresa de Calcuta.
                    * * * *
Ganas mucha paz cuando aceptas con amor aquellas realidades que no puedes cambiar.
Estás sereno si aceptas hechos o personas con amor y no te empecinas en un forcejeo agotador.
La aceptación es uno de los valores más importantes de la vida y te regala calma y descanso.
Creces en aceptación cuando tu fe en Dios es firme y reconoces que todo se da cuando tiene que darse.
Haces lo que puedes hacer y dejas todo en las manos de Dios con una confianza serena.
Según los Maestros espirituales todo sucede en su momento justo, ni antes ni después. Fe es creer que todo va estar bien y que, suceda lo que suceda, serás capaz de manejarlo sin derrumbarte. Cuando esa fe te acompaña todo lo aceptas, estás disponible y nada te perturba. Es el secreto de los sabios.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad