Publicado por: Gustavo Galvis Arenas
Periódicamente algunos miembros de la comisión de paz que se reúne en Cuba plantean la necesidad de una asamblea nacional constituyente para ratificar los acuerdos.
Este mecanismo para modificar la constitución se estableció en Colombia en 1991. La Constitución de 1886 solamente se podía reformar por medio de acto legislativo. Era una Constitución rígida. Por esa razón los dirigentes que hicieron posible la reforma del 91, tuvieron que hacer verdaderas maniobras jurídicas para que fuera posible una asamblea nacional constituyente. Se buscó apelar al constituyente primario, varias leyes y varios conceptos de la Corte Suprema de Justicia, hasta que por fin se considero jurídicamente aceptable este mecanismo de reforma.
La Constitución del 91 obvió todos estos problemas. Estableció que se podía reformar la Constitución por medio de acto legislativo, por asamblea nacional constituyente y por referendo. Se convirtió en una Constitución flexible. En consecuencia hoy es posible reformar la Constitución por varios mecanismos.
Ya el referendo ha funcionado. Esto ocurre porque en la Constitución del 91 la soberanía reside en el pueblo; en la carta del 86 la soberanía residía en la nación.
En el 91 se trataba de hacer una sustitución constitucional. Se establecieron principios y valores que coadyuvan en su estructura. Si ahora se pretende una sustitución constitucional, se echarían por la borda los principios de descentralización, democracia, laicismo y derechos humanos, como corresponde a un estado moderno. Los comisionados de paz que pretenden una asamblea nacional constituyente buscan una sustitución constitucional, que podría traer modificaciones a la estructura democrática del país.
Los acuerdos a que lleguen los comisionados en Cuba son muy importantes para el país, pero pueden ser ratificados por medio de un referendo y no por un aparato como es la asamblea nacional constituyente. La posibilidad de que vayan ex guerrilleros al Congreso es necesaria; se requieren nuevos aires en la rama legislativa y las reformas sobre la tierra abrirán nuevos caminos de progreso y paz. Pero la Constitución del 91 estableció mecanismos idóneos para la participación popular como el referendo.










