Publicado por: Gustavo Galvis Arenas
La sociedad santandereana está conmovida por el fallecimiento de Alfonso Gómez Gómez. Nació este ilustre personaje en la población de Galán y su antepasado Gómez Farelo fue uno de los fundadores de Zapatoca. Gómez Gómez se sentía orgulloso de su ancestro y no desaprovechaba cualquier oportunidad para viajar a su pueblo natal. Con su talento y virtudes logró crecer como político, como educador, como humanista y como ser humano. Su muerte crea un vacío muy difícil de llenar.
A edad temprana fue nombrado diputado a la asamblea departamental, después ocupó una curul en la Cámara de Representantes y su carrera fue luminosa. En la época de la violencia, periodo olvidado por las nuevas generaciones, realizó una labor jurídica muy importante en las ricas tierras de San Vicente de Chucurí, defendiendo a los presos políticos. Pero también se destaco en su vida jurídica como magistrado del Tribunal Administrativo de Santander.
Cuando Alfonso López Michelsen empezó su movimiento en contra del Frente Nacional, Alfonso Gómez Gómez fue uno de sus fieles seguidores. El MRL fue un movimiento dentro del Partido Liberal que buscaba, entre otras cosas, frenar la alternación de los partidos en el poder. Consideraban que el problema de Colombia no eran los puestos públicos, sino que había necesidad de realizar profundas transformaciones en la sociedad colombiana. Tenían razón, hoy muchos años después la violencia continúa y los problemas del país cada día son más graves.
Participó Gómez Gómez en el gobierno de Turbay Ayala y en el de Belisario Betancur. De este último fue su Ministro de Gobierno. Su vida política también lo llevó al campo internacional. Fue embajador en la Unión Soviética, en China y en Uruguay. En estos cargos se desempeñó con una gran claridad y nunca tuvo problemas, ni siquiera por sospechas que hubiera actuado mal. Fue nombrado alcalde de Bucaramanga y posteriormente elegido por voto popular. Igualmente desempeñó la Gobernación de Santander. En su paso por la administración fue un modelo de prudencia, talento y discreción. Pero el aspecto más novedoso en su actuar fue el humanismo. Tenía amplios conocimientos en Historia, Derecho, Literatura que le permitían destacarse en cualquier auditorio. Y lo más notable, creó una escuela de hacer política con honestidad y respeto por los demás. Ojalá las nuevas generaciones sigan ese camino.










