viernes 10 de enero de 2020 - 12:00 AM

Al borde del abismo

No podemos olvidar que la primera guerra mundial comenzó con el asesinato en Sarajevo del heredero de la corona del imperio austrohúngaro, Francisco Fernando de Austria.
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Somos defensores de la democracia liberal, pero las salidas del presidente Trump nos preocupan. Sus vínculos con Ucrania demuestran que el jefe de estado norteamericano no tiene ningún inconveniente en meterse en los problemas de cualquier país del mundo. Estos avances han sido fuente de conflictos graves. Y de contera, el ataque a Irán y la muerte de un general héroe de ese país, no solamente es inquietante sino peligrosa. Y como corolario de todo esto, el país víctima esta dominado por una casta religiosa, fanática y excluyente. Esto me recuerda el derrocamiento del presidente Hussein, con el pretexto que su país tenía armas nucleares. Parece que solamente había “escopetas y lanzas”. Y acabaron con la reconstrucción de Ninive, que desapareció para siempre.

Ahora, con la muerte del general persa, el mundo se pone en situación bélica. No podemos olvidar que la primera guerra mundial comenzó con el asesinato en Sarajevo del heredero de la corona del imperio austrohúngaro, Francisco Fernando de Austria. La pelea no era con Alemania, pero este país terminó involucrado principalmente y fue el gran derrotado. Y en 1939, Alemania invadió a Polonia. El mundo quedó perplejo, pero pronto las fuerzas nazis empezaron a regarse por todos los países de Europa. Todavía hay secuelas de esta segunda guerra mundial. Todas las guerras han tenido comienzos locales o aparentemente inocentes. La guerra de Troya tuvo su origen en unos amores ilegítimos y acabó con un imperio poderoso. Nuestra independencia empezó con la historia del florero de Llorente. Después vino la guerra y España perdió sus tierras de ultramar.

En consecuencia, los pequeños acontecimientos pueden originar grandes catástrofes. Entendemos que los Estados Unidos defienden su poderío y por todos los medios tratan de conservar la influencia que tienen en Europa y el Medio Oriente. Pero es preciso que actúen con sindéresis o de lo contrario pueden causar un conflicto de graves consecuencias. Sería muy triste, porque durante la célebre guerra fría estuvimos al borde de un cataclismo. En esa época había razones ideológicas y económicas, hoy solo quedan las cuestiones de dinero, porque fanatismo religioso hay en ambos lados. De todas maneras estamos al borde de un precipicio.

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