viernes 13 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

Corrupción y política

A través de toda la historia ha existido una cercanía dramática entre la corrupción y la política. A veces exagerada, en otras oportunidades real. Pero también el argumento de la corrupción se convierte en una herramienta de quienes son derrotados en las contiendas electorales. En consecuencia, este fenómeno se convierte en algo dialéctico. Hay ejemplos de conductas negativas en personajes destacados, movimientos y partidos políticos. Julio César, estadista, militar y escritor de extraordinario talento, tenía fama de ladrón y finalmente, por su excesiva ambición de poder fue asesinado, por presuntos intentos de buscar la dictadura en la República romana.

En Atenas, Alcibíades, uno de los grandes políticos y discípulos de Sócrates, terminó siendo un traidor a su ciudad. Pericles, emérito gobernante de Atenas, recibió toda clase de acusaciones para evitar su control de la ciudad. Sus enemigos le buscaron actos de corrupción y como no aparecieron, llevaron a los tribunales a sus amigos; entre ellos, los más celebres fueron Fidias y Aspacia. En la Nueva Granada, Francisco Antonio Zea despilfarró el préstamo inglés, según él, para darle 'dignidad' a la Nueva República. Antonio Nariño, el gran precursor de nuestra Independencia y traductor de los Derechos del Hombre, además de revolucionario fue acusado por haberse guardado ilegalmente los diezmos que pertenecían a la Corona Española. Pedro Fermín de Vargas, otro gran precursor oriundo de Cepitá, recogió dineros para la revolución y los invirtió en un alocado viaje con la esposa del corregidor de Zipaquirá. Y en épocas más recientes, el PRI de México después de ser un partido respetable a nivel mundial, se desmoronó por la corrupción de sus dirigentes. Hoy, después de un término de expiación, comenzó a recuperarse.

Actualmente, en Colombia estamos en una encrucijada. El narcotráfico, la guerrilla, los paramilitares y los intermediarios del poder, han penetrado dolorosamente en todas las instituciones. Los partidos políticos, canales importantes de expresión y herramientas del poder, han sufrido el avance de las conductas reprochables. El escándalo de los congresistas vinculados a grupos ilegales y las maniobras del gobierno para perpetuarse en el poder, nos han convertido en una República poco respetable. Es por esto que los esfuerzos que hacen algunos políticos por eliminar de las listas a quienes han tenido problemas con la justicia, es encomiable. Debemos felicitar especialmente al expresidente Cesar Gaviria, porque en la bancada liberal los congresistas vinculados a los procesos y grandes escándalos son escasos. Un nuevo esfuerzo llevaría al partido liberal al puesto que merece como sector alimentado por una coherente ideología, necesaria para el buen desempeño de la democracia.

 

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad