viernes 29 de abril de 2022 - 12:00 AM

El populismo

El populismo no fortalece la democracia si no que la debilita. En todos los países donde esta manera de concebir la política ha triunfado solo ha dado resultados negativos

Aristóteles el gran filósofo griego decía que había una democracia “sin ley “. Guardadas proporciones esta teoría es similar al populismo actual. Todos los problemas de la sociedad quieren resolverlos rápidamente y sin reflexionar sobre las consecuencias. Es despertar pasiones incontroladas fruto de la pobreza y la desigualdad. Un célebre político colombiano estimulaba a sus seguidores diciendo que cuando llegara a la presidencia las revendedoras ofrecerían sus productos en el palacio de Nariño. Estos anuncios solo traen dolor y preocupación. En un país como Colombia estimular estos sentimientos no conduce al mejoramiento social si no al odio y la desesperanza.

El populismo no fortalece la democracia si no que la debilita. En todos los países donde esta manera de concebir la política ha triunfado solo ha dado resultados negativos. Recordemos lo que ocurre en Venezuela que de ser un país rico y poderoso se ha convertido en un estado de pobreza y desarrollo negativo. Igualmente, el populismo de derecha trae consigo dolor y frustración. Recordemos el fascismo en todas sus manifestaciones que estimulaba el odio y conducía a la desesperanza. Pero actualmente en Colombia hay corrientes de opinión que consideran esta alternativa como benéfica para el pueblo. Por el contrario, la democracia ha demostrado en todos los países sus efectos positivos. Recordemos por ejemplo, el gobierno de Alfonso López Pumarejo, que con formas democráticas resolvió problemas sociales. Igualmente, Carlos Lleras Restrepo, quien logró una reforma agraria necesaria para el desarrollo económico. y social.

Podemos observar como en el Perú con estímulos populistas llegó a la presidencia de la republica el dirigente Castillo. Sus ideas aplicadas al gobierno han creado un verdadero caos en la república. Los peruanos están buscando desesperadamente revocarle el mandato. No se trata de rechazar los programas sociales, por el contrario, hay que estimular su aplicación. Pero hay ejemplos de países que fortalecen la producción y realizan programas sociales. Tenemos el ejemplo de Suecia y los países escandinavos donde funciona una democracia liberal sin contratiempos y a la vez los programas sociales son coherentes y con resultados positivos. Es un socialismo que podríamos llamar liberal porque hacen de las naciones verdaderas democracias. Ojalá estas democracias nos sirvan de ejemplo.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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