viernes 04 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

El sol de los venados

Curiosamente el mundo se debate entre la ciencia y la política. Las vacunas para controlar el célebre coronavirus están escondidas en los laboratorios esperando que termine la controversia política.
Escuchar este artículo

La bruma de las tardes cubre la ciudad bonita. Pero cuando ya se acerca el anochecer aparece el disco rojo de gran belleza cuando llega el sol de los venados. Así llamaban los antiguos al astro rey cuando por las tardes los venados salían a pastar, mientras a lo lejos las gentes de las haciendas los observaban y contaban historias de duendes y aparecidos. Pero en los tiempos de pandemia nuestra ciudad se adormece y las voces alegres de los niños no se oyen y el andar lento de los ancianos entristece el paisaje.

A través de la historia las pandemias han aterrorizado a la humanidad. En la antigua Grecia por ejemplo, el célebre Pericles fue víctima de esta dolorosa tragedia. El gran gobernante de Atenas, quien construyó maravillosos monumentos a sus dioses y estableció el pago a los jurados murió sacrificado por la peste. Nuestra ciudad, la bella Bucaramanga, esta adormecida por los contagios. El gobierno trata de tener en cuarentena a las gentes, pero el deseo de recorrer los parques, ir a los barrios elegantes, disfrutar de las cafeterías hace que se incumplan los procedimientos para detener la pandemia. Estamos en una ciudad extraña, en un mundo de dolor y angustia, hay personas que ya llevan más de cinco meses recluidas en sus hogares. Es una especie de prisión domiciliaria.

Curiosamente el mundo se debate entre la ciencia y la política. Las vacunas para controlar el célebre coronavirus están escondidas en los laboratorios esperando que termine la controversia política. El gobierno norteamericano no cree que la situación sea grave, los científicos de Oxford esconden su ciencia para evitar la competencia, los chinos asustan a la humanidad porque algunos creen que ellos fueron los causantes de la desgracia. Muchas personas rechazan la vacuna rusa porque se les olvidó que la Unión Soviética se acabó y que ese país ya es capitalista. En nuestra ciudad por las tardes circulan músicos cantando viejas melodías que cubren el aire de alegría y tristeza. Y frente a los edificios emblemáticos se oye el lamento de quienes piden una ayuda para su familia.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad