viernes 22 de enero de 2010 - 10:00 AM

En Haití todo comenzó mal

El mundo está conmovido con el terremoto en Haití. Además del desastre originado por el sismo, han empezado a salir a flote las dramáticas realidades de esa República Caribeña.

Pero hay algo muy importante de tener en cuenta como es que ese país empezó mal. Después de la llegada de Colón a La Española, la isla fue ocupada por piratas, conquistadores y toda clase de aventureros venidos de variados  confines. Especialmente se convirtió en un fortín de los piratas franceses. La isla era muy rica y los invasores marginaron a los nativos y establecieron ricas plantaciones de caña de azúcar. Se formó una oligarquía conformada por mulatos y blancos que dominaron a los africanos. La esclavitud fue el sistema económico predominante. La explotación de la isla esterilizó las tierras y llegó un momento en que la convirtió en casi un erial. Antes de la independencia había 300.000 esclavos traídos del África y una oligarquía de 12.000 mulatos y blancos. La emancipación  llego poco después de la Revolución  Francesa. Durante la Asamblea Nacional  se decretó la abolición de la esclavitud. La independencia empezó como algo mágico. Un brujo o sacerdote vudú realizó un acto libertario. Pero en 1.793 Francoise Dominique Toissaint Louverture inicio la gesta patria. Fue un verdadero héroe, pero terminó capturado por los franceses y ese comienzo se frustro trágicamente. Después continuó la gesta de la independencia  Jean Jaques De Saliness, quien derrotó finalmente al ejército francés. Ahí comienza el destino trágico de Haití. De Saliness se proclamó emperador y organizó una pintoresca nobleza que imitaba los vestidos y el boato de la decadente corte francesa.

En 1.806 subió al poder Cristopher, igualmente reconocido como rey, quien gobernó hasta 1.820. La monarquía sobrevivió a un costo elevadísimo hasta 1.859. Durante todo este tiempo Haití mantuvo una pugna permanente con su vecino, la República Dominicana. En 1.915 Haití fue invadido por Estados Unidos con el pretexto del gran desorden que había en la isla y mantuvieron su dominio hasta 1.934. Una sucesión de gobiernos de gran inestabilidad condujo al surgimiento de Maurice Duvalier,  quién organizó un gobierno dictatorial y se proclamó Presidente vitalicio. Lo sucedió su hijo, igualmente pintoresco hasta que fue derrocado por una rebelión popular. Hubo un interregno que fue el gobierno de Beltrán Aristide de tendencia socialista, derrocado con estímulo de EU y luego, curiosamente, volvió al poder. Hoy, Haití sufre los rigores del terremoto, del desgobierno, de la ocupación de los Cascos Azules de la ONU y con el recuerdo de esa época equivocada en que el palacio de Versalles se trasladó a Puerto Príncipe.

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