viernes 03 de julio de 2020 - 12:00 AM

Español aventurero

Negamos nuestro ancestro español y despreciamos el pasado indígena. El resultado de esta falta de identidad nacional es el menosprecio por los indígenas.
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El político conservador Gilberto Álzate Avendaño, extraordinario orador y hombre de mucho ingenio, decía que “los colombianos descendemos de español aventurero e india encuevada”. Era una forma divertida y malvada de plantear nuestra nacionalidad. Pero la mayoría de los colombianos tienen este criterio. El planteamiento del distinguido personaje no es tan cierto. Los españoles que vinieron con Colón eran marineros, después vinieron a la América muchos empleados de la corona española. Y sobre los indígenas debemos recordar el maravilloso imperio Inca, el reino mexicano cuyos ejércitos derrotaron al conquistador Cortez. El invasor español tuvo que aliarse con un sector mexicano para poder derrotar al célebre Atahualpa.

Los nativos de nuestra región fueron excelentes tejedores. Tenemos como ejemplo los textiles Guanes que se exhiben en la casa de Bolívar.

Pero por una tradición falsa olvidamos estos aspectos positivos de nuestra nacionalidad. Los peruanos hacen gala de su origen exaltando a Machu Picchu y todos los recuerdos del pasado indígena. Igual hacen los mexicanos, que a los viajeros lo primero que les muestran son las pirámides y los recuerdos indígenas. Lo mismo que hacen los noruegos cuando muestran al turista el barco Vikingo. Ellos se sienten orgullosos de descender de esta etnia, que recorría toda Europa saqueando las ciudades. Es así como nuestra nacionalidad permanece en un limbo. Negamos nuestro ancestro español y despreciamos el pasado indígena.

El resultado de esta falta de identidad nacional es el menosprecio por los indígenas. Hemos visto con horror la violación de niñas de comunidades indígenas por parte de soldados de la República, ahí termina nuestro orgullo nacional, porque esas comunidades, a pesar de que tengan costumbres diferentes son colombianas. No podemos diferenciar a los chocoanos, a los indígenas, los santandereanos y a los bogotanos, todos somos colombianos. Además del rigor judicial que debe haber contra estos violadores, es preciso que eduquemos a los niños de todas las etnias en la identidad nacional.

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