viernes 19 de marzo de 2010 - 10:00 AM

La culebra pico de oro

Las últimas elecciones nos llevan a reflexionar sobre un viejo dilema, tratado en varios párrafos por los filósofos griegos Platón y Aristóteles, sobre las relaciones entre la ética y la política. Con sorpresa y preocupación encontramos que el pueblo colombiano no rechaza la corrupción, sino por el contrario la respalda en forma muy notoria.

Casi todos los personajes que escandalizaron nuestro país y provocaron zozobra en Europa y Estados Unidos, fueron respaldados de alguna manera por los electores colombianos. Las esposas, los hermanos y parientes de quienes se vieron involucrados en graves hechos adecuados a tipos penales de amplia resonancia, obtuvieron nutridas votaciones. Es una aceptación dolorosa de la corrupción. Y en Santander afortunadamente triunfó el Liberalismo con Honorio Galvis, por que en las calles de Bucaramanga todavía se sienten los pasos de quienes otrora formaron parte de la Culebra Pico de Oro. Otro aspecto interesante es el rechazo,  ese si muy amplio, a la violencia y a sus diversas manifestaciones. La política contra quienes consideran que se debe llegar al poder por vías ilegales recibió una derrota rotunda. En este programa, exitoso en parte, recibió un amplio respaldo. Los colombianos no quieren violencia y prefieren una Costa Atlántica turística y no unas carreteras llenas de piratas y asaltantes, arropados bajo pretendidas doctrinas y pretextos sin dimensión.

Pero parece que la preocupación por la paz hizo que las autoridades descuidaran varios fenómenos muy graves de nuestra patria. Por un lado la economía no es tan exitosa como predican los alzafuelles del gobierno y la pobreza y el desempleo nos colocan entre los países de menos desarrollo en el mundo. Y tristemente el renglón más exitoso de nuestra economía es el de narcotráfico. Razón por la cual los Estados Unidos se siente preocupado porque el Plan Colombia termina siendo un juego de abalorio y el único cambio que ha habido es que ya no existen los grandes 'capos', si no que ahora parece que existen muchos traficantes pequeños, agrupados en una especie de confederación.

El otro sector descuidado es el de la ética, parece que el pueblo quiere convivir con la corrupción. Ya no les parece grave lo de los falsos positivos, el artífice de Agroingreso Seguro, una de las mayores travesuras económicas de corrupción es uno de los candidatos opcionados a la Presidencia de la República,  ni la llamada para política causa la mas minia urticaria. Lo de las notarias, la chuzada de los teléfonos y la pugna con la corte Suprema de Justicia es una antesala de lo que ocurrió en las elecciones. Pasados 8 días  todavía no se sabe quien gano la consulta conservadora ni la conformación del Congreso. Oh Tempora, Oh mores.

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