viernes 06 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

La democracia, estorbo para el autoritarismo

La célebre moción de censura adelantada contra el Ministro de Agricultura, ha demostrado dos situaciones interesantes. Por un lado, por fin la oposición demostró vigor y verdadero espíritu democrático al hacer planteamientos duros contra el Gobierno por su conducta abiertamente reprochable.

Nos quejábamos en alguna oportunidad de la falta de coherencia de los partidos opositores al Gobierno, porque no habían entendido que ellos deben convertirse en alternativa de poder. Decíamos que en todos los países del mundo la oposición es beligerante y en la medida en que no calumnie o genere violencia, su actitud contestataria es válida. Pero a contrario censo, el Gobierno parece que no ha entendido la regla democrática. El señor Valencia Cossio, Ministro del Interior, se presentó en el Congreso y en actitud desafiante reclamó airadamente porque la oposición atacaba la administración. Parecía un orate. Se desesperó porque los congresistas cumplían con su deber. Ambas actuaciones demuestran una vez más que en nuestro país y en general en toda Latinoamérica, la democracia se ha convertido en un escollo para las ambiciones de los gobernantes. No quieren aceptar el esquema gobierno – oposición.

Igualmente, la alternación en el poder les causa urticaria. Todos, como si fuera una doctrina preestablecida, quieren la reelección y algunos pretenden perpetuarse en el poder. El porfirismo recorre las empinadas cumbres de los Andes y descansa en los Llanos venezolanos. La organización legislativa también muestra nuevas modalidades. Ya el bicameralismo, tan elogiado por los tratadistas de derecho constitucional y de ciencia política, se ha convertido en un estorbo para los aprendices del autoritarismo. No les gustan los filtros y quieren que una muchedumbre  manejada desde bastidores genere decisiones trascendentales.

En Venezuela se sienten orgullosos de una célebre asamblea que decide a pupitrazos. En Bolivia, un sistema similar unicameral quiere echar por la borda toda la tradición republicana. Además, uno de los jefes de la oposición permanece detenido  sindicado de provocar la disolución nacional. En Ecuador, también una asamblea maneja la política y la legislación. Afortunadamente los indígenas, que ayudaron al señor Correa a ganar las elecciones, ahora le están poniendo frenos al populismo irresponsable. El lio de Honduras tiene características similares, mientras que los gobiernos socialistas de Chile y Brasil le enseñan al mundo cómo se busca la igualdad sin rechazar los viejos cánones de la democracia.

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