viernes 10 de julio de 2020 - 12:00 AM

La desigualdad y la tierra

Las gentes corrían enloquecidas a sacar gasolina. El resultado fue dramático y además de la miseria vino la muerte. En Nariño ocurre algo parecido y en muchos otros lugares del país
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Definitivamente no podíamos estar preparados para esta pandemia. Una tragedia como la actual no podía ser esperada con los mecanismos suficientes para combatirla. Ninguna de las pestes que ha padecido la humanidad ha tenido la fuerza del covid 19. Pero hay algo interesante que debemos analizar también como es el descubrimiento de las falencias de nuestros gobiernos. Hemos visto con horror cómo no somos un país en desarrollo, sino definitivamente subdesarrollado. La situación de los chocoanos es dramática, no solamente por la pandemia sino por la carencia de los más elementales servicios. Causa dolor y vergüenza que en esa región del país a funcionarios de la salud les deban más de 11 meses de sueldo. Y además es doloroso porque esa región fue un emporio de riqueza natural cuando la explotación del oro. Es tan dramática la situación que hay una región de ese departamento que quiere trasladarse a Antioquia.

En la costa atlántica la situación es similar, lo vimos en toda su dimensión con la explosión del camión cisterna cargado de gasolina. Las gentes corrían enloquecidas a sacar gasolina. El resultado fue dramático y además de la miseria vino la muerte. En Nariño ocurre algo parecido y en muchos otros lugares del país especialmente en zonas de violencia. Hemos visto por ejemplo, que en Arauca y Putumayo no se ha cumplido con la implementación del proceso de paz. Allá la miseria cohabita con la riqueza. Tan grave es la situación que un grupo de senadores demócratas norteamericanos enviaron una carta pidiendo que se cumplan los acuerdos de paz. Pero todo empezó con el referendo que fue negativo. Hubo personas interesadas que sostuvieron que ese proceso era para entregarle Colombia a Venezuela.

Y de contera, ahora el arzobispo de Cali interviene para pedir que se cumplan los acuerdos de paz. Como respuesta al ilustre prelado han surgido voces que lo atacan. Esta actitud nos recuerda las voces acusadoras contra el proceso de paz en la época del referendo. Los politólogos sostienen que Colombia tiene dos problemas: la tierra y la desigualdad. Ahora los colombianos entendemos perfectamente esta conclusión.

Nota: En mi artículo anterior por error de transcripción apareció Atahualpa en lugar de Moctezuma como soberano Mexicano.

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