viernes 29 de mayo de 2020 - 12:00 AM

La esposa del Cesar no solo debe ser honesta sino parecerlo

Ha quedado la duda de si el fallo se produjo en derecho o por ayudar al exministro Arias. Con esta providencia, la Corte Constitucional ha perdido credibilidad.
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La Constitución del 91 nos trajo sorpresas agradables. Una de ellas fue la Corte Constitucional y otra, la tutela. Durante mis años de docencia insistí a mis alumnos sobre la importancia jurídica de ambas instituciones. Pero además de esto la trascendencia en nuestro país.

Durante varios años fueron casi intocables, pero en los últimos tiempos ha habido intentos por modificarlos.

Algunos hablaban de “tutelitis” y otros hacían comentarios ácidos sobre la Corte Constitucional. Inclusive hubo voces que pedían una sola corte.

Uno de los aspectos más importantes del derecho es que los asuntos se resuelvan jurídicamente y no “según la persona”.

De lo contrario, estaremos acercándonos a la corrupción. Esta es una de las razones por las cuales hay inconformidad en la Corte Suprema de Justicia por el fallo de la Corte Constitucional relativo a la segunda instancia en el caso del exministro Arias. En estricto derecho, la segunda instancia es la oportunidad que la ley da para que se revisen las providencias.

En el caso del Dr. Arias, él fue condenado porque utilizó un mecanismo para ayudar a empresarios, diferentes a los que realmente necesitaban. Se trataba de sancionar un desequilibrio liderado por el célebre exministro.

Pero en el caso en cuestión debemos recordar la célebre frase que “la esposa del César no solo debe ser honesta sino parecerlo”. Ha quedado la duda de si el fallo de la Corte Constitucional se produjo en derecho o por ayudar al exministro Arias. Indudablemente, con esta providencia la Corte Constitucional ha perdido credibilidad.

Y de contera se abre un “boquete” jurídico para que varios delincuentes de “cuello blanco” salgan de la prisión. Si se dice que en nuestro país las desigualdades son cósmicas, con esta sentencia será más evidente.

Doloroso, pero cierto. Además de la pandemia del nuevo coronavirus tenemos un fallo equivoco.

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