viernes 23 de octubre de 2009 - 10:00 AM

La ronda de la reelección

En América Latina tuvimos una época en que proliferaron las dictaduras y la democracia se convirtió en un verdadero juego de abalorios. Hubo gobiernos autoritarios en Brasil, Argentina, Chile y Perú, muchos de ellos avalados por las clases dirigentes y respaldados por amplios sectores populares. Los atropellos fueron de gran magnitud y todavía el mundo recuerda con horror, por ejemplo, al régimen militar de Argentina. Pero parece que los sectores antidemocráticos aprendieron la lección y ahora pretenden establecer sistemas despóticos, utilizando los mecanismos legales.

En Italia, por ejemplo, el señor Berlusconi utiliza todos los mecanismos legales e ilegales para mantenerse en el poder. Es un discípulo aventajado del florentino Maquiavelo. Todo lo hace a nombre de la estabilidad y con el pretexto de rechazar a los sectores de izquierda. Y en la América Hispana, el señor Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y el inefable señor Correa, buscan la reelección como idea constitucional y política de preferencia. Parece como si en ellos  se encontrara como síntesis el viejo absolutismo de los españoles y el autoritarismo indígena. Al intervalo democrático lo consideran inútil. Pero ahora ha surgido un hecho de extrema gravedad, como es el ocurrido en Nicaragua. Este pueblo que sufrió las atrocidades de la dictadura somocista, ha caído en las manos irresponsables del líder de la revolución sandinista. Razón tiene el llamado comandante Cero, quien se apartó radicalmente de su compañero de armas, el señor Ortega. Ahora, este distinguido líder centroamericano, también con el afán de perpetuarse en el poder, resolvió presentar una tutela ante la Corte Suprema de Justicia de su país, con el fin de pedir que le permitan la reelección. Este mecanismo lo utiliza porque la Constitución de Nicaragua prohíbe esta figura jurídica. Pero curiosamente, el alto tribunal nicaragüense decidió acatar la petición de Ortega y de un plumazo, reformó la Carta Política. Pero lo más grave es la explicación que da un Magistrado de la Corte de Nicaragua, quien sostiene que la no reelección es solamente un artículo de la Constitución, sin ninguna trascendencia.

Nuestro país también ha entrado en la misma ronda; el señor Uribe pretende reformar la Constitución con la Carta Política en una mano y la obra El Príncipe de Maquiavelo, en la otra.

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