viernes 04 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Los viejos al poder

Muy interesante el resultado electoral de la República Oriental del Uruguay. Por cualquier lado que se mire, encuentra el observador aspectos novedosos unos, otros exóticos y todos de una gran riqueza.

El triunfo del exguerrillero metido ya en la democracia liberal, es ejemplo para todos los rebeldes. El señor Mujica demostró que por medio del sufragio se puede llegar al poder y también, que las vías violentas no traen sino sangre y tragedia. Por otro lado, los partidos tradicionales deben tener cuidado con sus programas y ejecutorias, porque los incumplimientos inveterados aburren y alejan. El Uruguay era llamado la 'Suiza de América', gobernado alternativamente por los blancos y los colorados. Pero la rutina administrativa, el desdén por las masas y la burocracia pálida trajo consigo la decadencia, un golpe militar acabó con la democracia.  Años después volvió el Estado de Derecho, pero con nuevas perspectivas. Y es otro de los aspectos curiosos del fenómeno, la juventud abandonó los viejos partidos y se acercó a la izquierda democrática. Es así como el señor Mujica lideró este proceso con suficiente talento.

Pero hay algo que los sociólogos y los sicólogos deben explicar; la nueva generación uruguaya apoyó en forma masiva la elección de un hombre mayor de 74 años. Es decir, los viejos al poder. En Europa, esto no sería extraño, pero en América, el continente nuevo los jóvenes quieren votar por los jóvenes. Parece que los criterios van cambiando y hay movimientos en todo el mundo y especialmente en América que buscan darles un lugar a los adultos mayores, como se les llama ahora a los viejos.

Y eso está bien, en la historia tenemos ejemplos de ancianos gobernantes. Recordemos que en las comunidades primitivas en algunos lugares gobernaban los jóvenes guerreros pero en otros los  ancianos de las tribus ejercían una fuerte autoridad. En Esparta, existía un consejo formado por 30 ancianos denominado Gerusia con un gran poder y una clara autoridad. No olvidemos al señor Konrad Adenauer, quien siendo un hombre muy viejo logró la reconstrucción alemana después de la segunda guerra mundial. La historia está llena de ejemplos de viejos que ejercen una suprema autoridad y logran transformar sus países. Con el  ejemplo del señor Mujica en Uruguay, se abren las puertas para que muchos viejos políticos vuelvan al escenario partidista y aporten su experiencia y sus verdades.

 

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