viernes 03 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Nuestra Ciudad Bonita

Para que sigan calificándola como Ciudad Bonita necesitamos cuidar el centro de la ciudad, los barrios del norte, y los diferentes espacios de Bucaramanga.

A Bucaramanga la llamaron inicialmente Ciudad de los parques porque tenía varios espacios llenos de flores y de árboles que la adornaban.

En el siglo XIX la ciudad contaba inicialmente con el emblemático parque de García Rovira. Mi abuelo relataba en su viaje a la capital de Santander cómo en el parque en esa época, único, se realizaba el mercado semanal.

Alrededor había negocios, especialmente ventas de chicha. Hacía poco tiempo la ciudad ostentaba el título de capital del departamento al terminar la época radical, cuando la sede del gobierno estaba en el Socorro.

Empezó a crecer la ciudad y también los bumangueses fueron organizando espacios verdes. La ciudad fue creciendo hacia arriba y también aumentaron los parques.

Así fue como fue surgiendo la Ciudad de los parques. Unos muy bellos y otros descuidados como el Parque de los Niños. Pero de todas maneras Bucaramanga fue conocida como la Ciudad de los parques.

Infortunadamente muchos de ellos han sobrevivido en el descuido y el abandono. En mí ya lejana juventud había unos funcionarios llamados “Parqueros” que cuidaban esos bellos espacios. Hoy, solamente cuidan esos sitios algunas damas de buena voluntad y organizaciones defensoras del espacio público.

El resultado de este abandono se observa en deterioro de algunos parques y muestran la incapacidad del estado para protegerlos. Pero al lado de estos bellos escenarios ha surgido una idea interesante para calificar a la ciudad de Bucaramanga. A pesar del descuido ancestral nuestra capital sigue siendo llamativa y por eso le han dado el calificativo de Ciudad Bonita.

La arquitectura de Bucaramanga es especial y muestran su belleza en barrios como Sotomayor, Cabecera y el maravilloso espacio de Ruitoque. Tenemos amplias avenidas y lugares emblemáticos de esparcimiento.

Para que sigan calificándola como Ciudad Bonita necesitamos cuidar el centro de la ciudad, los barrios del norte, y los diferentes espacios de Bucaramanga. Es preciso además que la administración pública cuide las calles de la ciudad y mantenga en buen estado los andenes. Sobra advertir que los parques deben ser ejemplo de cultura y belleza y no refugio de drogadictos.

Todo esto aunado a su benigno clima y la cercanía del páramo de Santurbán y de la Mesa de los Santos hace de Bucaramanga una verdadera Ciudad Bonita.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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