viernes 10 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Gustavo Galvis Arenas

Privados de la libertad

La libertad es un concepto que para muchos corresponde a la esencia del ser humano. Por ejemplo, los filósofos contractualistas plantearon que originalmente los seres humanos vivieron en libertad absoluta y en aras de su seguridad, se reunieron para instaurar un contrato social que los privaría de algunas libertades, para -en aras de un bien superior- instituir lo que hoy conocemos como el Estado. La libertad permea nuestras discusiones y teorías sobre la humanidad y sigue siendo de las principales causas que abanderamos como seres humanos. Sócrates murió luchando por la libre expresión, Espartaco murió liderando una famosa revuelta de esclavos por la libertad y Martin Luther King dedicó su vida a la defensa de las libertades civiles. Estos son solo unos pocos ejemplos de los miles de personajes de la historia que dieron la vida por la libertad.

Sin embargo, por la misma relevancia que tiene la libertad en el ser humano, históricamente ha sido usada como el arma de guerra por excelencia. Hemos escuchado secuestros de grandes personajes con el fin de obtener beneficios económicos y mejorar las condiciones de guerra. Hacia el año 1.500 antes de Cristo, empezó la “piratería” en Grecia, Libia, Egipto y Sicilia y se consolidaron las bases del “secuestro” como negocio bélico. La Ilíada, el famoso poema de Homero, nos relata el rapto de Helena por parte de Paris, el cual provocó la guerra de Troya. Durante el imperio romano el secuestro era utilizado para vencer a los enemigos.

La libertad sigue siendo un valor central en nuestro día a día. Muchos reclaman porque el gobierno viene atentando contra la libertad de prensa. En cambio, otros creen que este gobierno abandera las libertades individuales. En una perspectiva más global, está la lucha en varios países del medio oriente por la libertad de expresión, los derechos de las mujeres y el libre acceso a la educación. Además, la privación de libertad -sea de forma legal e ilegal- sigue siendo el mayor castigo que se puede imponer a un ser humano. El Estado encarcela a los criminales y los grupos terroristas siguen secuestrando o reteniendo a inocentes como arma de guerra o mecanismo de financiación. Hamas sigue con la posesión de rehenes israelíes y el ELN sigue secuestrando a civiles, como lo hizo durante 12 días con el padre de nuestro querido Lucho Diaz. Es momento de que el mundo deje atrás una práctica tan infame como es negociar con la libertad de seres humanos inocentes.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad