viernes 09 de enero de 2009 - 10:00 AM

Un partido de centro izquierda

Es muy común que cuando un político se retira de su partido, o cambia de ideología, lo primero que hace es arremeter contra su antigua militancia.

Sobre todo cuando ha participado en actividades partidistas con beligerancia. Recordemos a Benito Mussolini quien en su juventud fue un fanático socialista y luego, sin ruborizarse ingreso a los movimientos nacionalistas y organizo el fascismo, la cumbre de la derecha. En su gobierno persiguió con acides los movimientos de izquierda. A nuestro presidente Rafael Núñez, el único movimiento que le estorbaba era el partido liberal.  Ahora, el primer mandatario Álvaro Uribe Vélez, siente urticaria por su viejo partido liberal.

Por eso no debe extrañarnos, que el senador Rodrigo Rivera, quien hace 2 años lo escuchamos hacer anti-uribismo con gran intensidad en el Club del Comercio, ahora regresa de su periplo por Europa con deseos de colgarse de los faldones del primer mandatario. Y para hacer meritos, lo primero que hace es arremeter contra el liberalismo. Como un adolecente con su padre 'reta' al jefe del partido liberal ex presidente Cesar Gaviria.  No encontró otro lugar para expresar su nueva militancia. No necesitaba ese espectáculo, fácilmente puede vincularse a los partido gobiernistas y retirarse del partido de López y Uribe.

Pero estas salidas, como las de don quijote, son el resultado de debilidades profundas. En efecto, la agresividad del Dr. Rivera, solamente ocurre por la debilidad en que se encuentra el partido liberal. Hemos perdido dos veces la alcaldía de Bogotá, igualmente, hemos sido derrotados para la Presidencia de la República.  Incuestionablemente la colectividad roja tiene graves problemas. Pero no se debe convertir la vieja colectividad en un nido de lamentos si no empezar a pensar en su reordenamiento y estimularle una gran voluntad de poder.

De ninguna manera el liberalismo debe dejarse llenar de derrotismo, porque de lo contrario estaremos adportas o de una dictadura o de un populismo trascendental. El liberalismo debe mantener su liderazgo popular y organizar dentro de sus filas un hala de centra y un sector de izquierda, con el fin de encontrar solución a las profundas grietas sociales y a las necesidades del pueblo colombiano.

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