viernes 17 de enero de 2020 - 12:00 AM

Unas vías obsoletas

Se nos olvida que muchas calles en Bucaramanga todavía son el recuerdo del traslado a caballo y como cosa extraña las nuevas vías siguen teniendo el mismo tamaño.
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La entrada a Bucaramanga llena al viajero de muchas inquietudes, considera que está llegando a una gran ciudad. Y de contera confunde a Floridablanca como parte de la capital. Sus vías y puentes son de excelente calidad y provoca sensaciones disimiles. Con gran esfuerzo los bumangueses han logrado que nuestra ciudad tenga una bella fachada. Y digo con esfuerzo, porque cuando se construyó el puente García Cadena las críticas fueron de gran acidez. Afortunadamente no ocurrió como cuando Jaime Trillos quiso construir el teleférico a Palonegro y la ciudadanía se opuso con gran entusiasmo. Entonces, lo que sí quedó fue un bello acceso a la ciudad por la parte sur.

Pero la modernidad no nos llegó completa. El problema del transporte en la ciudad es gravísimo. Los trancones solo son parecidos a los de una gran metrópoli. Pero Bucaramanga sigue siendo una pequeña población. Y de contera, resolvió la administración municipal reducir las vías con un pretexto muy original. Se dijo que debíamos parecernos a las ciudades europeas. Se les olvidó a los funcionarios que en Europa el transporte masivo es de una gran calidad y la gente disfruta utilizándolo. En nuestro país algunos no viajan en los buses porque se avergüenzan, otros, sostienen que el transporte es malo y entonces, todos quieren trasladarse en carros particulares. Y sostengo esto porque también conozco personas que les da pena trasladarse en taxi. Y la conclusión de todo es que nuestra Ciudad Bonita se ha convertido en un caos en lo que respecta a la movilidad.

Se nos olvida que muchas calles en Bucaramanga todavía son el recuerdo del traslado a caballo y como cosa extraña las nuevas vías siguen teniendo el mismo tamaño. Todavía creemos que el transporte se hace en burro. Recordemos que Roma llegó a ser una gran ciudad cuando el cónsul Julio Cesar ideó “la circulación y tránsito”, de esta forma el imperio pudo gozar de una conveniente movilidad. No se necesita mucha filosofía, ni compararnos con los europeos para solucionar nuestros problemas. Debemos permitir que las nuevas calles sean más amplias y que las ciclorrutas sean para otra dimensión.

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