viernes 26 de junio de 2020 - 12:00 AM

Y no pasa nada

Ahora, con la pandemia el negocio de los tapabocas, guantes y elementos de bioseguridad se ha convertido en un negociado escandaloso. Estas razones llevan a los ciudadanos a desconfiar del estado y del gobierno.
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Uno de los problemas más graves que tiene Colombia es que el pueblo no cree en el estado y sus instituciones. Solamente lo recuerdan cuando ocurren desastres o por ejemplo, en esta pandemia. Pero tienen muchas reservas sobre el gobierno y la justicia. La corrupción se ha apoderado de todas las instituciones, aparentemente con la complacencia ciudadana. Pero esto ocurre por falencias del estado y porque algunos gobernantes se olvidan de su misión y apelan a maniobras torticeras de enriquecimiento ilícito. Toda esa historia del célebre “cartel de la toga “le hizo mucho daño a nuestro país. A medida que aparecían escándalos se venían a mi mente los magistrados que fueron mis profesores. Recuerdo especialmente a Simón Montero como magistrado de la sala penal, emérito profesor de la libre. Y así muchos otros que engalanaban la administración de justicia.

Los escándalos de algunos magistrados, jueces y fiscales nos entristecen. El caso del fiscal anticorrupción quien tenía una oficina especialmente para negocios turbios es proverbial. Por otro lado, las denuncias de la revista semana sobre las “ayudas humanitarias “que un abogado entregaba a los testigos en un proceso contra un ex presidente, a vergüenza. Esas ayudas no eran pequeñas si no de millones. Parece un chiste de sábados felices. La casa por cárcel en lugar de suavizar la vida de los delincuentes presos, les da “patente de corso” para seguir delinquiendo. Y los gobernantes que se aprovechan del alimento de los niños y de toda la colaboración del estado a los sectores desprotegidos, es verdaderamente criminal.

Ahora, con la pandemia el negocio de los tapabocas, guantes y elementos de bioseguridad se ha convertido en un negociado escandaloso. Estas razones llevan a los ciudadanos a desconfiar del estado y del gobierno. Es por eso que ya es una frase muy común decir cuando el ciudadano se refiere a alguna conducta reprochable que “y no pasa nada”. Por eso muchos sectores colombianos están conmovidos con la libertad de Carlos Ledher. En ese caso si pasó algo...

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