martes 11 de mayo de 2010 - 10:00 AM

A salvar los páramos de Santander

Hemos creado un monstruo industrial que, despertado fácilmente por el olor del dinero, continúa devorando a su voluntad nuestros paisajes vírgenes que desaparecen a toda velocidad, excretando 'progreso'. Peter Marks.

Todavía hay poderosos que piensan que el crecimiento del país se debe conseguir a cualquier precio; sin que sea necesario un equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental como base del Desarrollo Sostenible, concepto moderno que se posiciona fuertemente como un nuevo paradigma del siglo XXI. Para qué pensar en el futuro dicen algunos; saquémosle todo el jugo posible a los recursos naturales, aquí y ahora. Los que vengan después que se las arreglen como puedan. Practican el YNE/TNE: Yo No Estaré o Tú No Estarás cuando las cosas vayan mal, como bien lo describe Thomas Friedman en su más reciente libro, Caliente, Plana y Abarrotada, dedicado a las tragedias de la Tierra enferma. En este contexto por fortuna hay muchas personas que no piensan igual. Un valioso ejemplo es el ingeniero Germán Augusto Figueroa, Gerente del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, quien ojalá a tiempo, ha comenzado a tocar las campanas a rebato para advertir sobre los peligros que se ciernen sobre los páramos y ecosistemas boscosos del oriente de Santander, en especial en los páramos de Santurbán y Berlín las importantes estrellas hídricas del oriente colombiano que 'fabrican el agua' de los ríos que abastecen de agua al Área Metropolitana de Bucaramanga y otros municipios ubicados en sus cuencas hídricas.

Los proyectos mineros en prospección para la explotación de oro y carbón en estas áreas vitales para el abastecimiento de agua de millones de personas, deben movilizar una decidida y organizada acción ciudadana e institucional que impida la explotación sin altísimos estándares de sostenibilidad ambiental.

El bien común está por encima del interés particular y el principio de precaución debe primar. Se debe tener fe en la CDMB que acompañada por las ONG ambientalistas responsables, la dirigencia política y cívica sensata, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, los medios de comunicación y los demás órganos de vigilancia y control, no serán inferiores a su responsabilidad. Lo dice el candidato Mockus: No todo vale.

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