martes 18 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Contaminación visual

Si una ciudad aspira a ser sostenible ambientalmente, entre otras cosas debe minimizar la contaminación de cualquier índole, tener y hacer cumplir estrictamente las normas en materia de publicidad exterior visual que la define el manual del distrito de la ciudad de Bogotá como 'el medio masivo de comunicación destinado a informar o llamar la atención del público a través de elementos visuales como leyendas, inscripciones, dibujos, fotografías, signos o similares, visibles desde las vías de uso o dominio público, bien sean peatonales o vehiculares, terrestres, fluviales, marítimas o aéreas'. La conforman diversos elementos como vallas, tableros electrónicos, avisos, pasacalles, pendones, carteleras, afiches, globos, etc.

Cada elemento exige su reglamentación correspondiente. En los avisos por ejemplo, se determinará el número permitido por fachada, su tamaño y ubicación, dependiendo del tipo de edificación o el área específica de la ciudad. Las vallas que pueden ser fijas o móviles se reglamentarán cuidadosamente por su alto impacto en la contaminación del paisaje urbano. La ubicación de pasacalles, afiches y pendones merecen especial atención.

Ha tomado tanta importancia el tema, que cursa en el Congreso un proyecto de ley por medio del cual se 'reglamenta la publicidad exterior visual en Colombia' en las áreas urbanas y rurales y bajo la cual se fundamentarán los acuerdos de los Concejos Municipales sobre la materia, las sanciones a los infractores y las funciones de las autoridades ambientales municipales o regionales.

En este contexto cabe señalar que la contaminación ambiental visual en el Área Metropolitana de Bucaramanga se ha incrementado sustancialmente.
Los esfuerzos de algunas autoridades han sido insuficientes. Vallas que duran indefinidamente en cualquier esquina, el espacio público invadido por toda clase de elementos de publicidad, las aceras ocupadas por letreros metálicos, los árboles convertidos en colgadero de toda clase de pendones, los postes de las redes de servicios públicos pintados o tapados por afiches de toda índole, los murales a disposición arbitraria del que los quiera usar, etc.

Los planes de desarrollo de las ciudades colocan a la industria del turismo entre sus prioridades y ello implica controlar al máximo la contaminación visual, atmosférica y por ruido. Los turistas son cada día más exigentes.

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