martes 05 de diciembre de 2023 - 12:00 AM

Gustavo Galvis Hernández

COP28: otra cumbre climática

Como lo han informado ampliamente los medios de comunicación, desde el pasado 30 de noviembre y hasta el 12 de diciembre se está realizando en la ciudad de Dubái de los Emiratos Árabes Unidos la vigésima octava conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático COP28. Para destacar la asistencia de 70.000 personas de 194 paises con numerosos jefes de Estado y sus equipos de trabajo, líderes empresariales, científicos, periodistas y activistas ambientales.

La preocupación mundial sobre el cambio climático y el calentamiento mundial, no es para menos. En el Acuerdo de París de la COP21 del 2015 se acordaron estrategias para evitar que la temperatura planetaria se incremente en más de 1.5 grados centígrados para el año 2030 con planes y programas para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero- bióxido de carbono ( CO2 ) principalmente- por el uso de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo. Son 51.000 millones de toneladas año.

El gran reto mundial es lograr un fuerte incremento en la producción de energías renovables no convencionales como la solar y la eólica, entre otras, y desde luego, frenar la deforestación, en especial de la selva tropical amazónica- calificada como el pulmón del mundo- que es además un tesoro en diversidad biológica y gran sumidero de gases de efectos invernadero. Por eso la importancia de la presencia en la COP28 de presidentes de países amazónicos como el de Brasil y Colombia, que están, entre varios objetivos, gestionando recursos enconómicos para la conservación de las selvas, fundamentales para la mitigación a los fenómenos climáticos extremos. Numerosos estudios científicos demuestran que varios países latinoamericanos están en alto riesgo con sequías extremas, inundaciones, incendios, etc. por el calentamiento global.

Y ojalá que la COP28 se traduzca en desiciones y compromisos que se cumplan, en donde los países desarrollados y mayones emisores de gases de efecto invernadero, hagan los aportes necesarios para desacelerar el desastre climático global reflejado en noticias cotidianas de catástrofes como los grandes incendios, la acidificación de los océanos, el avance de los desiertos, el aumento del nivel del mar, el derretimiento de los glaciares y nevados, la extinción masiva de especies, la escasez de agua en muchas partes, las olas de migrantes climáticos, etc. Un gran desafío para la humanidad. Y que la COP28 no sea un evento más de buenas intensiones y pocos resultados como las anteriores.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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