martes 17 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

El Acuerdo de Escazú

no sobran otras herramientas jurídicas para poder seguir fortaleciendo al país y a la región en la conservación de sus ecosistemas, su biodiversidad, sus ríos, páramos, bosques y selvas...
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Como se sabe, entre los temas destacados de las conversaciones del gobierno nacional con los promotores de paro, está el ambiental. Cambio climático, deforestación, protección de páramos, adhesión de Colombia al Acuerdo de Escazú, entre otros.

En este contexto, el llamado Acuerdo de Escazú fue firmado la semana pasada por el embajador de Colombia en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esto comenzó el 4 de marzo del año 2018 cuando todos los países de America Latina y el Caribe adoptaron en la ciudad de Escazú (Costa Rica), el llamado Acuerdo Regional sobre Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales. Había sido planeado en la famosa Conferencia de la Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río+20) del 2012.

Ahora le corresponde al Congreso de la República la ratificación del Acuerdo y para tal fin, el Gobierno lo va a presentar en la próxima legislatura. Y si es cierto que Colombia tiene un marco institucional amplio sobre el tema ambiental -como la Constitución de 1991 con 35 artículos que hacen referencia a medioambiente y ecología- no sobran otras herramientas jurídicas para poder seguir fortaleciendo al país y a la región en la conservación de sus ecosistemas, su biodiversidad, sus ríos, páramos, bosques y selvas, amenazadas y destruidas por la ilegalidad, la indolencia, o el desarrollismo depredador.

Con el Acuerdo de Escazú aprobado y reglamentado, de acuerdo a lo estipulado en su contenido, la comunidad, en general, tendrá derecho a solicitatar más información en temas ambientales y algo fundamental: más poder en su participación para la toma de decisiones que afecten sus vidas y su entorno en lo relacionado con el medioambiente.

Bien por el agua de los páramos, las cuencas hídricas y los nacimientos de agua en peligro por el inadecuado trazado de una carretera, y muchas cosas más.

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