martes 16 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

El ruido enferma y genera violencia

Contra el ruido urbano: una acción colectiva de rechazo y efectividad policial para bajarlo al mínimo posible. Menos conflictos entre vecinos, a veces con agresiones y muertes.
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La contaminación auditiva enferma y en muchos casos genera violencia entre los ruidosos y los afectados. Y muy apropiado para hacer referencia a este problema el documento de la Procuraduría General de la Nación titulado: Factores de deterioro y contaminación ambiental. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) el ruido excesivo contribuye a la generación de enfermedades cardiovasculares, la presión arterial alta y la fatiga. Los entornos ruidosos generan estrés, ansiedad, perturbación del sueño, merma el rendimiento cognitivo y pérdida de productividad. Además, la contaminación auditiva desvaloriza las viviendas del entorno ruidoso. El silencio y el verde, agregan valor.

La norma dice que le corresponde a las alcaldías, a las autoridades ambientales y de policía, hacer lo necesario para enfrentar la contaminación auditiva. El Código de Policía es muy explícito en el tema. De ahí también la importancia de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) bien elaborados y que son aprobados por los concejos municipales.

En este contexto, muy oportuna y preocupante la noticia publicada en Vanguardia sobre el número de quejas que radica la comunidad de Bucaramanga ante la Secretaría de Salud y Ambiente por casos de contaminación auditiva o exceso de ruido como en el Centro y Cabecera, sector además afectado por la invasión del espacio público y el caos víal debido, entre otros aspectos, a la incultura ciudadana de motociclistas que no respetan nada, ni semáforos, andenes, parques, ciclorutas, o señales de tránsito. Súmense las desesperantes motos-ruido en aumento, acondicionadas para tal fin.

Mucho por hacer contra el ruido, que con el Código de Policía y la efectividad de los uniformados se dispone de la normatividad jurídica para enfrentarlo. Bares, discotecas sin sistemas de insonorarización, negocios comerciales o fiestas residenciales con equipos a todo volúmen, los llamados piques de motociclistas a cualquier hora de la noche; el perifoneo a alto volumen de vendedores ambulantes, o conductores pitando inútilmente para despejar un trancón. Además, la quema de pólvora sin autorización y control, como lo manda la ley.

Contra el ruido urbano: una acción colectiva de rechazo y efectividad policial para bajarlo al mínimo posible. Menos conflictos entre vecinos, a veces con agresiones y muertes. Autoridad y orden, contra el libertinaje y el desorden.

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