martes 07 de abril de 2009 - 10:00 AM

Las preocupaciones de Clinton

De la asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo -BID- eficazmente presidido por el colombiano Luis Alberto Moreno a la cual asistieron más de cinco mil participantes, se pueden sacar varias conclusiones: se dio un mensaje al mundo de que en Colombia, pese a sus dificultades, se pueden realizar en un entorno seguro, eventos de gran magnitud y trascendencia; que existe un ambiente de confianza y estabilidad jurídica para la inversión privada nacional y extranjera, que el año pasado fue cercana a los 12.000 millones de dólares.

Medellín se posicionó como una ciudad altamente competitiva y cívica gracias al trabajo conjunto de los dirigentes del sector público y privado. Ciudadanos amables, servicios públicos excelentes sobresaliendo el aseo y equipamiento físico de primera, destacan la sostenibilidad ambiental y social de la ciudad, fruto de administraciones municipales eficientes y del gran liderazgo en Responsabilidad Social Empresarial de las Empresas Públicas de Medellín.

La presencia del ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton, gran amigo de Colombia, le dio al evento una connotación de talla mundial. Muy interesantes las declaraciones sobre sus preocupaciones en el contexto de la geopolítica mundial entre las que se destacan: el terrorismo internacional; la proliferación de las armas nucleares de destrucción masiva; los efectos económicos, políticos, sociales y ambientales del cambio climático y el calentamiento global; la crisis mundial del agua y la agudización de la pobreza. Enfatizó en el papel vital de la educación y las tecnologías de la información y las comunicaciones en el desarrollo sostenible de los países.

Se destacan también sus afirmaciones, muy válidas por cierto, de que todos los problemas y desigualdades no pueden ser atendidos por los gobiernos ni por la economía de mercado. Muchos de ellos deben ser resueltos por lo que él llama, 'la sociedad civil', con la ayuda y participación de empresarios con sensibilidad y sentido de su responsabilidad social, de los ricos o dueños del capital y del voluntariado cívico de los particulares y de las organizaciones sin ánimo de lucro.

En Colombia falta mucho por hacer en este aspecto; todavía hay quienes creen erróneamente que su obligación ética en lo social, es únicamente pagar impuestos. 

 

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