martes 30 de marzo de 2021 - 12:00 AM

Menos bosques, menos agua

En Colombia se necesita urgentemente una política de Estado efectiva que castigue severamente la deforestación ilegal e impulse y estimule la reforestación y conservación de los bosques que aún quedan
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Los bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las siguen”. Francois- René Chateaubriand.

Esta frase del famoso diplomático, político y escritor francés del siglo XVIII expresa lo que la humanidad está haciendo con innumerables ecosistemas boscosos del planeta; destruyéndolos a ritmo de catástrofe para dar comienzo a más desiertos como ya se observa en muchas partes. Anualmente se pierden más de 10 millones de hectáreas boscosas en el mundo. Por eso y como mensaje de alarma mundial, en el año 2012 la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 21 de marzo de todos los años como el Día Internacional de los Bosques.

También, entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU aprobados en el año 2015, está el Objetivo 15: Vida de Ecosistemas Terrestres. Busca en una de sus metas, “poner fin a la deforestación, recuperar los bosques degradados, e incrementar la forestación y la reforestación a nivel mundial”. No es para menos, pues con el cambio climático y el calentamiento global que avanza acompañado de eventos desastrosos, hay un clamor científico de parar la deforestación porque los bosques son grandes sumideros de gases de efecto invernadero. Y repitámoslo: los páramos y los bosques son grandes fábricas de agua dulce el elemento indispensable para la vida, cada día más escasa por el ecocidio contra los ecosistemas verdes.

En Colombia se necesita urgentemente una política de Estado efectiva que castigue severamente la deforestación ilegal e impulse y estimule la reforestación y conservación de los bosques que aún quedan, como los de la Amazonía, en donde por su extensión y ubicación en el trópico, las lluvias frecuentes- gracias a su selva- y la evaporación- forman lo que llaman “ríos voladores”, que al condensarse nuevamente producen nuevas lluvias en otras regiones, para la vida y el verdor.

También es prioritario intensificar la educación ambiental y la motivación social a favor de los bosques, con campañas y mensajes de impacto en la radio, prensa, televisión, redes sociales, etc., que logren un movimiento ciudadano colectivo fuerte y permanente en defensa de los árboles, los bosques con su fauna y flora y sus ecosistemas acuáticos. Mucho está en riesgo.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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