martes 24 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Se nos fue un gran líder

además de su calidez y sencillez, el personaje fue un filántropo, ejemplo y referente de Responsabilidad Social Empresarial e individual en los sectores de la salud, educación, cultura...
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Gran conmoción produjo en el país el fallecimiento del gran líder empresarial y social Carlos Ardila Lülle. Mucho se ha hablado de la singular y ejemplar trayectoria de quien aplicó a cabalidad en el curso de su vida una fórmula recomendada para alcanzar el éxito: trabajar más, pensar más y luchar más que los demás.

Bachiller del Colegio San Pedro Claver de la ciudad e ingeniero civil de la Universidad Nacional en Medellín, comenzó su vida laboral en gaseosas Lux, en donde por sus méritos y habilidades lo impulsaron a la gerencia de la empresa desde donde inició su poderoso conglomerado empresarial, con gaseosas Postobón, en el sector textil, ingenios azucareros, medios de comunicación con RCN y decenas de empresas más para dar origen a la conocida Organización Ardila Lülle. Pero ante todo, además de su calidez y sencillez, el personaje fue un filántropo, ejemplo y referente de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) e individual en los sectores de la salud, educación, cultura y deporte.

Cómo pasa el tiempo. En 1974 siendo yo un joven concejal de Bucaramanga recibí sorprendido un telegrama en el que me decía que vendría a hacer campaña para el Senado de la República y que esperaba mi colaboración y apoyo. Lo hice y estuve con él y su comitiva en varios municipios. Lo recuerdo en Contratación, saludando y abrazando a personas con sus huellas físicas que les dejó la lepra. Y cómo no recordar la reunión con varios líderes en la modesta sala de la casa, donde nací en Oiba y en donde vivía mi madre en ese entonces. Elegido con muchos votos al Senado, renunció al poco tiempo.

Dos décadas después, siendo yo Senador, me invitó varias veces a su oficina en Bogotá para hablar de diferentes temas. La última vez que nos encontramos fue en un acto social privado para un personaje elegido poco después Presidente de España. Al finalizar la reunión, lo ayudé a caminar, - ya estaba muy limitado físicamente por una lesión en la columna vertebral- hasta donde lo esperaban sus carros blindados y escoltas. En el abrazo de despedida me dijo: qué diera yo por poder caminar como usted. Miré para otro lado para que no viera en mis ojos el efecto de sus palabras. Paz en su tumba.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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