martes 14 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Gustavo Galvis Hernández

Viene El Niño

Como lo ha informado el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), se aproxima el llamado fenómeno de El Niño que consiste en el calentamiento de la franja tropical central y oriental del océano Pacífico especialmente frente a las costas de Perú, Ecuador y el sur de Colombia.

Entre sus efectos están las fuertes olas de calor y la disminución de las lluvias, la sequía con sus graves efectos especialmente en la región Pacífica, los departamentos de la región Andina y del Caribe. Viene un intenso trabajo para el gobierno nacional y la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastres Naturales (Ungrd), para los gobiernos departamentales y municipales, las Corporaciones Autónomas Regionales y desde luego para los Cuerpos de Bomberos y la Policía aplicando las estrategias adecuadas para prevenir o apagar incendios especialmente en zonas boscosas que han necesitado décadas en formarsen y desaparecen muchas veces por la acción criminal de pirómanos.

La intensidad y frecuencia de los fenómenos climáticos están en aumento por el calentamiento global que no para; desafortunadamente las acciones mundiales necesarias no avanzan como debe ser y están muy por debajo de lo ampliamente diagnosticado y difundido por los científicos del Grupo Inergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático ( IPCC ) de la ONU.

No sobra recordar que el nombre de “El Niño” lo pusieron los pescadores del puerto de Paita, al norte del Perú, cuando observaron que las aguas marinas se calentaban periódicamente en las temporada navideña - del Niño Dios- y los cardúmenes de peces se desplazaban buscando aguas más frías para sobrevivir. Recordemos que los fenómenos de El Niño han producido un impacto muy grande en muchas regiones del país, con centenares de municipios afectados por la escasez de agua, el sector agropecuario con la pérdida de cosechas y la muerte de animales; también con el desplazamiento forzoso de campesinos a lugares más seguros. También está el riesgo de menos agua en los embalses de las hidroeléctricas.

Y no sobra repetir que el fenómeno de El Niño es un motivo más para conservar y proteger los páramos y los bosques que son las fábricas de agua. No más deforestación ni degradación de las cuencas hídricas; desafortunadamente por lo general solo se valora su importancia cuando no hay agua suficiente en las quebradas y ríos para abastecer acueductos rurales y urbanos con sus graves impactos económicos, sociales y ambientales.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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