sábado 09 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Se acabó el tiempo

lo que sorprende es la ausencia de iniciativas y estudios, soportados ambiental, técnica y financieramente, en tecnologías que hace tiempo funcionan adecuadamente en muchos lugares del mundo
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Ante la inverosímil realidad que vivimos en el ámbito global, resulta insólito en pleno siglo 21, pretender en lo local que la solución a la disposición y tratamiento final de los residuos sólidos del área metropolitana de Bucaramanga y municipios de su zona de influencia, se alcance con prácticas del siglo 19.

Más allá de la procrastinación en encontrar una solución definitiva al ¨problema¨ del Carrasco, lo que sorprende es la ausencia de iniciativas y estudios, soportados ambiental, técnica y financieramente, en tecnologías que hace tiempo funcionan adecuadamente en muchos lugares del mundo, aportando soluciones sostenibles que han permitido la revaluación y consecuente erradicación de rellenos sanitarios, generando a su vez valor ambiental, social y financiero, con un adecuado procesamiento de los residuos sólidos.

Japón es el ejemplo más ilustrativo y evidente, pues la escasez de tierras los llevó a encontrar y aplicar tecnologías revolucionarias y comprobadamente más económicas, tanto en inversión como en operación, las cuales, además de la sostenibilidad ambiental, generan beneficios adicionales, por el aprovechamiento energético de los residuos biodegradables y contaminantes. Lo anterior, complementado con reciclaje en la fuente de alrededor del 30%, les ha permitido encontrar el sano equilibrio entre la inevitable producción de residuos y su aprovechamiento.

Lo mismo también sucede en muchos países de Europa, siendo Escandinavia un buen modelo y en algunos de África. En Latinoamérica, por no sensibilizarnos a esas nuevas tecnologías, vivimos en el pasado, en absoluto desconocimiento de las tecnologías de vanguardia, lo cual trae como consecuencia la casi nula aplicación y transferencia de opciones de punta.

Es imperativo acudir a la academia, a los centros de investigación especializados, que los hay y muy idóneos en Colombia, y por qué no a la industria, para no continuar en la misma perniciosa dinámica cortoplacista de enterrar indiscriminadamente todos los residuos (independientemente de todas las normativas que nos inventemos), porque con el tiempo, cualquier espacio será insuficiente.

Definitivamente el único camino racional y sostenible que nos queda es implementar tecnologías, cuyo costo podremos asumir los usuarios sin alterar substancialmente las tarifas reguladas, en absoluta armonía con el medio ambiente.

Es digno de reconocimiento el importante aporte de la UIS, con el estudio en ejecución, cuyo resultado está a punto de generarnos una nueva frustración, con consecuencias legales, pues es comprensible su ya anunciada solicitud de liquidar el convenio, al no poderse cumplir el objeto contractual, debido a la imposibilidad de hacer los trabajos de campo, por la oposición de la comunidad al no permitir el ingreso al área ya identificada como potencialmente viable. Cabe preguntarnos ¿por qué el objeto del estudio no fue más amplio, de manera que no se limitara a la determinación de un sitio para el relleno sanitario, sino que llegara hasta proponer una solución integral al manejo de los residuos sólidos, explorando nuevas tecnologías?

Estamos ad portas de un cambio radical en el enfoque y la solución de este servicio público, cambio que ya está previsto en la política nacional de residuos sólidos. El documento COMPES 3874 de 2016 reconoce dificultades en el esquema de RELLENOS SANITARIOS REGIONALES, debido principalmente a la colmatación de los mismos, por la creciente generación de residuos y la inexistencia de conciencia ambiental en la población, lo que convierte a los sitios de disposición final en focos de contaminación que, a la postre, se convertirán en pasivos ambientales. Si se analiza detenidamente, se encuentra que en la nueva política ambiental se busca: “promover el uso de tecnologías complementarias y alternativas a los rellenos sanitarios...; se busca, que los sitios de disposición final migren a centros de aprovechamiento, tratamiento y valoración, mejorando el desempeño ambiental de estas infraestructuras y reduciendo la generación de GEI.., con el fin de gestionar, ante el Fondo Verde del Clima, el apalancamiento de la financiación a la infraestructura”.

Es por lo tanto preciso hacer un llamado a todos los estamentos de la ciudad: a la academia, como poseedora del saber y el conocimiento; a los gremios como voceros del sector productivo; y a los medios de comunicación, como generadores de opinión, para que no dejemos solos a nuestros gobernantes, pretendiendo que el ¨problema¨ es solo de ellos, a quienes le corresponde resolverlo atendiendo la orden del juez con la determinación de un nuevo sitio para el relleno sanitario, fallando en justicia como le corresponde, según el alcance de la pretención contenida en la demanda instaurada.

Unired, Prosantander, Cámara de Comercio, Comité de Gremios y Vanguardia, entre otros, son los llamados a convocar un gran Foro en el cual se debata la solución, entendiendo las oportunidades implícitas más allá de la ¨salida facilista al problema¨. Claramente en este foro es fundamental la participación del Gobernador, los Alcaldes, el Área Metropolitana de Bucaramanga y las autoridades ambientales.

Si bien un gran foro es el inicio del compromiso de las partes interesadas, su exitosa realización no será suficiente para alcanzar el propósito propuesto, por lo cual se deberá estructurar un esfuerzo continuo hasta su cabal culminación, que lleve a posicionar al Área Metropolitana de Bucaramanga como un referente en Latinoamérica en este tipo de soluciones tecnológicas.

Henry Ramírez León
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