jueves 05 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Un ser humano integral

Generalmente, cuando se trata de definir a alguien, se busca hacerlo a partir de un aspecto o rasgo de su personalidad que sea su impronta, su marca. En el caso de Rafael Ardila, ésto es imposible, por cuanto fueron tantos sus atributos, que debe ser definido como un ser humano integral, en todo el significado y alcance de esta acepción.

Quienes lo conocimos, disfrutamos y quisimos, damos fe de su inmensa dimensión, pues trascendió y brilló en todos los momentos y espacios de su actividad vital.

Privilegió el bien común, llegando incluso a exponer su seguridad, tranquilidad y patrimonio, en aras de servir y de propender por un mejor estar de sus congéneres, sin consideraciones o miramientos de ninguna clase.

La educación, el deporte, el arte, la cultura, la academia, la gestión empresarial, el emprendimiento, la política, la recreación, las causas sociales, la actividad gremial, el servicio comunitario, la lucha contra la corrupción, tuvieron en Rafael a su líder indiscutible, promotor y aliado de todas las horas, en todos los escenarios y circunstancias.

Quienes fueron cobijados por su áurea, necesariamente quedaron marcados por su carisma, amabilidad, generosidad, don de gentes, objetividad, sinceridad, firmeza y transparencia. Nunca se guardó nada para sí, todo lo entregó a su familia, colaboradores, amigos y, a esta sociedad que siempre estuvieron en el radar de su vida y fueron su razón de ser, el motor que lo impulsó y no le permitió desfallecer.

De los dichos, que siempre tenía a flor de labios: “san necesario no existe”, es, ante el vacío que nos deja, el único que no aplica, pues hay seres irremplazables, necesarios, que trascienden y él es, uno de ellos.

Cuánta falta nos va a hacer Rafita; cuánto necesitaremos sus luces, liderazgo, ideas y consejos. Nos deja todos los grandes y gratos momentos que nos regaló y que tanto disfrutamos. Y, lo más importante: nos queda su legado, el cual preservaremos y transmitiremos a las próximas generaciones de santandereanos, en honor a su memoria.

Esta sociedad, a la que todo dio y a la que entregó hasta el último instante de su fructífera existencia, lo despide, más no lo olvida; es uno de los grandes de nuestra tierra y así lo pregonaremos siempre.

HENRY RAMíREZ LEóN
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