sábado 18 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Hernán Clavijo Granados

Compromiso por el agua

Muchas veces trataron de meterme en el debate de la minería y hasta el cansancio respondí lo que a la fecha defiendo: mi compromiso es defender el agua. Hay quienes han adoptado la defensa del páramo de Santurbán como una plataforma política, con un discurso fanático que desconoce la complejidad del territorio y creo que hay algunos temas que merecen una discusión más profunda.

Comienzo por decir que no estoy de acuerdo con adelantar un proyecto minero a gran escala en un ecosistema sensible como Santurbán. Desde el amb, desarrollamos los estudios técnicos de afectación ecológica y de los aspectos hidrogeológicos e isotópicos del proyecto soto norte, que nos permitieron concluir que los agrosistemas de la zona podrían sufrir afectaciones e incluso desaparecer a causa de las alteraciones en el nivel freático y que efectivamente existe una relación directa entre las aguas subterráneas encontradas en la zona minera y las aguas que se captan por encima de los 3.500 msnm. En resumen, el impacto de este proyecto sobre la fuente que abastece el agua que consumimos es innegable y por eso no estoy de acuerdo.

Habiendo dicho esto, no podemos desconocer que hoy en día hay explotación minera en Sotonorte y que, en muchos casos, esta viene acompañada de la ilegalidad, la delincuencia y la contaminación inmisericorde de los ríos y quebradas. La minería ilegal debe ser combatida de manera urgente. Pero no todos los proyectos son iguales. No todos son megaminería. No todos utilizan contaminantes como el mercurio y el cianuro para extraer el oro. No todos afectan el agua. Yo creo que es posible formalizar operaciones mineras de menor escala, con un adecuado licenciamiento y control, que brinden condiciones de trabajo dignas, con el respaldo de la institucionalidad y que implementen procesos industriales que garanticen la protección de las fuentes hídricas. Incluso, hace algunos años, el amb y la CDMB hicieron parte de un convenio de cooperación técnica con BGR (Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales de Alemania) para la reducción de la contaminación causada por la pequeña minería aurífera en la cuenca del suratá, muestra clara de que es posible alinear esfuerzos para implementar las mejores prácticas y, en últimas, proteger el agua que consumimos.

No podemos desconocer la vocación del territorio y sus habitantes. El ejercicio debe contemplar no solo la adquisición de predios y el pago por servicios ambientales; requerimos una agenda pública de apoyo y promoción en las mejores prácticas para que la actividad económica que se desarrolla en Sotonorte (minera, agrícola, turística) sea formal, competitiva y sostenible. Este es un asunto de todos, y se construye sobre la base de un compromiso por el agua y el territorio que la produce.

hernanclavijo@gmail.com

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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