sábado 21 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Hernán Clavijo Granados

Eficiencia Energética para una transición segura

La transición energética se ha convertido en una prioridad mundial, impulsada por la necesidad de abordar el cambio climático y garantizar un suministro de energía sostenible a largo plazo. En este proceso, es esencial establecer un ecosistema en el que participen activamente las universidades, las empresas industriales, las empresas de servicios públicos, las agremiaciones y los proveedores de tecnologías. Colombia, con su rica diversidad de recursos naturales, tiene un gran potencial para liderar este cambio, pero enfrenta desafíos importantes.

Uno de los desafíos clave en la transición energética es hacer que las fuentes alternativas de energía sean competitivas en costos. Esto implica no solo desarrollar tecnologías eficientes, sino también crear un entorno de mercado que fomente la inversión en energías renovables. La inversión en investigación y desarrollo, así como la implementación de políticas de incentivos fiscales, son herramientas esenciales para reducir los costos y mejorar la competitividad.

En materia de regulación, debemos construir un ambiente favorable para la inversión en energías renovables. No basta con invertir en infraestructura para la generación de energías limpias. En el caso del hidrógeno, por ejemplo, es importante que la regulación acompañe los mecanismos mediante los cuales se podrá cobrar el hidrógeno que se mezcle con el gas natural y se distribuya mediante las redes existentes. Otro factor importante consiste en crear incentivos para capacitación del capital humano que diseñará, construirá, operará y mantendrá esta nueva infraestructura.

Adicional a esto, la transición energética debe llevarse a cabo de manera gradual y planificada. Un cambio demasiado brusco puede poner en riesgo la soberanía energética del país, poniendo en riesgo la productividad de la industria y el bienestar de las personas. Colombia, debe diversificar su matriz energética de manera gradual y abordar la soberanía energética no solo desde la generación de más energía sino también de la reducción del consumo actual.

A pesar del potencial de Colombia para las energías renovables, existen barreras significativas que dificultan su implementación. Una de las principales barreras es la infraestructura para la generación de estas nuevas energías. Los costos de implementación, en muchos casos, hacen que este tipo de proyectos sean inviables. Por otra parte, y sin desconocer la importancia de una adecuada socialización, la “aprobación social” de este tipo de proyectos se ha convertido en una de las principales barreras para su desarrollo.

Una vez más, la articulación entre actores públicos y privados será fundamental para lograr una transición energética segura.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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