jueves 23 de julio de 2020 - 12:00 AM

El agua: motor del desarrollo

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Para nadie es un secreto la importancia del agua para la vida. Todo lo que hacemos en un día, depende del agua. La producción de alimentos, la industria y la manufactura, la construcción, la hidratación y la higiene – que hoy en día repercute en la salud y la supervivencia – Todo depende del agua. Parece imposible creer que exista una casa, un colegio o un hospital donde no exista suministro de agua potable, sin embargo, hoy en el mundo hay más de 600 millones de personas que carecen de este servicio. Si hablamos de saneamiento básico, esta cifra asciende a 2.300 millones de personas. Pero preocupa de sobremanera que, incluso en una ciudad como Bucaramanga, que goza con una cobertura de más del 96% de cobertura en el servicio de Acueducto, y más del 91% en Alcantarillado, cerca del 89% de las aguas residuales sean vertidas al rio sin el tratamiento adecuado. Es una realidad que debemos proteger nuestras fuentes hídricas, pero tenemos la responsabilidad de darle la misma importancia a lo que ocurre aguas abajo.

Si queremos que nuestras ciudades sigan siendo viables a futuro, debemos garantizar que el abastecimiento de agua potable, el saneamiento y el tratamiento de aguas residuales se atiendan a una velocidad mayor o igual a la del desarrollo urbano. Según el Global Water Partnership (GWP), es necesario hacer una Gestión Integrada de los Recursos Hídricos, que consiste en promover “el desarrollo y manejo coordinados del agua, la tierra y otros recursos relacionados, con el fin de maximizar el bienestar económico y social resultante de manera equitativa, sin comprometer la sostenibilidad de los ecosistemas vitales”.

Debemos priorizar el agua, como motor del desarrollo económico y el bienestar de nuestra sociedad. Nuestros esfuerzos deben estar encaminados hacia la ampliación de la cobertura (habilitando soluciones de vivienda con servicios de calidad), la optimización de los recursos hídricos (ejerciendo estricto control de pérdidas) y la protección de los ecosistemas vitales (garantizando que tanto las fuentes como las receptoras de aguas residuales reciban la adecuada protección). La forma de garantizar el desarrollo, es invertir en el agua.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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