lunes 08 de junio de 2020 - 12:00 AM

Formación para la vida

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Con el anuncio de la Ministra de Educación sobre el retorno a los salones en agosto surgen muchas inquietudes. ¿Quiénes vuelven? ¿Cómo son los horarios? ¿Cuáles son los protocolos? Todas dudas muy pertinentes, y que además me llevan a pensar ¿Para qué regresan nuestros hijos al colegio? y si en realidad, ¿estamos formando a nuestros niños para la vida que van a vivir?

La reflexión surgió conversando con un gran amigo de la vida, quien me preguntó: ¿Dónde estaríamos si, en el colegio hubiéramos desarrollado las competencias para planear, diseñar y ejecutar proyectos y hacer empresa?

Nuestros niños pasan más de 13 años en el colegio, adquiriendo conocimientos, muchos de los cuales, con los años se olvidan. Por supuesto, hay una formación básica imprescindible, que sirve como cimiento para continuar aprendiendo en la vida: leer, escribir, analizar y argumentar son algunas de las habilidades básicas que no pueden faltar. Unas bases sólidas de aritmética, aprender otros idiomas y tener nociones básicas de los negocios y las finanzas es fundamental. El respeto por otras creencias y culturas, y desarrollar conciencia ambiental y social son también elementos claves para que puedan relacionarse con el mundo que los rodea. Por último, pero no menos importante, el desarrollo de habilidades sociales, la tolerancia a la frustración y poder comunicar de manera adecuada sus ideas serán elementos cruciales para asumir los retos de cada etapa del desarrollo y por su puesto para su futuro profesional.

Con esto, los que quieren ser ingenieros estudiarán ingeniería, y los que sueñan con ser abogados estudiarán derecho, y los médicos, medicina, y los músicos, música y así sucesivamente; pero todos tendrán las herramientas requeridas para emprender; para transformar una idea en un plan de negocio; para materializar la creatividad y crear soluciones donde los demás solo ven problemas.

Es hora de favorecer una educación que potencialice los talentos de los niños y les dé las herramientas para desenvolverse en un mundo cada vez más diverso y por supuesto con retos cuyas soluciones requieren de aprender a trabajar con otros; un mundo que nos exige aprender a dar y aprender a recibir. Es hora de pensar en una formación para la vida.

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