lunes 03 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Mega-inversiones

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En los últimos meses, la recuperación económica ha encontrado un espacio en las agendas de todas las instituciones públicas y privadas del país. Las organizaciones han tenido que ajustar su planeación estratégica con el fin de actualizar presupuestos, reorganizar equipos y enfocar sus esfuerzos en garantizar la continuidad del negocio y prepararse para enfrentar el impacto del COVID19 en la economía.

Este ejercicio de planeación nos lleva a priorizar los proyectos que sean más estratégicos sujetos a los limitados presupuestos que nos deje la pandemia para poderlos desarrollar. La consecuencia de esto es que nos vemos obligados a dejar sobre la mesa algunas inversiones que, aunque son de gran importancia para el país, no cuentan con los recursos para ser ejecutadas.

La invitación en este caso es muy concreta: necesitamos generar mega-incentivos para viabilizar mega-inversiones.

El artículo 75 de la Ley 2010 del 27 de diciembre de 2019, popularmente conocida como la Ley de Crecimiento, fija las bases para atraer inversión en un escenario de crecimiento como el que pronosticaban los expertos a finales del año pasado. Hoy la situación es diferente, y requerimos con urgencia viabilizar los mega-proyectos de infraestructura que generen nuevos empleos, dinamicen la demanda de materiales, insumos y equipos (en lo posible de producción nacional), movilicen recursos de fondos de capital privado nacionales y extranjeros y, sobre todo, que nos permitan desarrollar las obras priorizando por su importancia para la competitividad del país y no por la caja disponible para ejecutarlas. Para lograr este objetivo, en un país en el que la tasa efectiva de tributación corporativa se ubica entre el 45% y el 50% (ANIF 2019), se requieren mega-incentivos que nos vuelvan realmente atractivos, más aún en tiempos de coronavirus en los que aumenta la incertidumbre de los mercados.

La apuesta consiste en generar beneficios tributarios a las empresas en función del monto de la inversión y el impacto en la estrategia de recuperación. A mayor inversión, menor base de tributación; a mayor número de nuevos empleos, menor carga parafiscal; a mayor consumo nacional, mayor devolución de IVA. Si hay una reforma en camino, ojalá contemple estos mega-incentivos.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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