sábado 02 de diciembre de 2023 - 12:10 AM

Hernán Clavijo Granados

Una ciudad renovada

Bucaramanga, la ‘Ciudad Bonita’, ha sido por décadas un destino en el que miles de familias han visto la oportunidad de construir un buen futuro para sus familias. El desarrollo de la meseta no dio mucha espera y, rápidamente, los barrios se fueron consolidando hasta el punto en el que prácticamente se agotaron los predios para nuevos proyectos inmobiliarios. El perímetro urbano contó con importantes inversiones por parte de las empresas de servicios públicos, garantizando la cobertura de estos para brindar una buena calidad de vida a los ciudadanos, convirtiendo esta ciudad en el mejor vividero de Colombia. Pero, aunque el desarrollo de vivienda fue una actividad predominante en esta etapa de crecimiento, la oferta urbanística para las familias de menores ingresos no evolucionó al mismo ritmo de los fenómenos migratorios y de desplazamiento de la historia reciente.

Por este motivo, más de 140 hectáreas de predios rurales en los bordes urbanos han sido ocupados por asentamientos humanos informales que no cuentan con la infraestructura mínima dotacional y de servicios públicos para darles una buena calidad de vida a las familias que los habitan. Como agravante a esta situación, muchos de estos predios se encuentran en zonas de protección e incluso zonas de alto riesgo no mitigable.

La solución a este problema suena sencilla: se deben reubicar estas viviendas. Estas familias no pueden seguir viviendo en zonas de alto riesgo y con la mayoría de sus necesidades básicas insatisfechas.

Pero, como lo mencioné anteriormente, el espacio disponible para nuevos desarrollos es limitado y, para el caso de las viviendas de interés social, es prácticamente nulo.

Por fortuna, es posible desarrollar proyectos de renovación urbana en los que se articulen esfuerzos entre la administración municipal y el sector privado para revitalizar algunas zonas que tengan el potencial de aumentar su edificabilidad, También es posible proveer una mejor oferta de espacio público, infraestructura para la movilidad y servicios públicos de calidad. Este tipo de proyectos permiten hacer un uso eficiente de los recursos públicos, mejorar la infraestructura existente (a una fracción del costo de hacer infraestructura nueva) y, sobre todo, vincular recursos del sector financiero, de los desarrolladores privados y de los futuros habitantes de estos proyectos para que, entre todos, podamos hacerlo realidad.

Esperemos que este nuevo año que llega, podamos iniciar una nueva etapa en la que las familias bumanguesas puedan disfrutar de una ciudad renovada.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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