sábado 19 de febrero de 2022 - 12:00 AM

Adiós al amigo Sergio

En una tarde de té y galletas con Lucila Reyes Duarte decidimos que nuestro director estrella no podía quedarse sin orquesta. Reclutamos el incomparable don de gentes de Margy Forero y después de mucho tesón nació la Orquesta Filarmónica.

Querido Sergio: el mejor recuerdo que dejas en mi alma es la música. Siendo niña comencé contigo a cultivarla, callados escuchando a Bach junto a tu padre. Bajo la tutela de tu madre, la extraordinaria Beatriz, tu y yo tocábamos acordeón de oído, aprendimos villancicos que amenizaron las novenas de diciembre en Bolarquí, aunque después incluimos desde tangos hasta cumbias. De adolescente te fuiste a estudiar arquitectura a los Andes, pero ganó la música y terminaste cantando y dirigiendo el coro de la universidad. Tu pasión por la música te catapultó a Viena a estudiar dirección de orquesta en la Hochschule, sin embargo, los largos inviernos, oscuros y helados, te deprimían. Buscaste entonces el sol de Italia y allí floreciste ganando el primer premio en un concurso internacional.

Me enviaste a Medellín (donde yo vivía). La prensa italiana reportando tu triunfo y con ello comenzó para ti otra etapa de la vida. Yo, ya graduada en la Universidad de Antioquia como pianista concertista, hacía parte de la junta directiva de la Sinfónica de Antioquia, la que precisamente necesitaba un director. Entregué tu envío junto a tu hoja de vida y, después de un concierto de prueba dejaste al público encantado con tu musicalidad y tu presencia. Por 12 años Medellín fue magia para ambos, yo adquirí un hermano y tu tenías orquesta. Eso, hasta que me divorcié y me fui a vivir a Viena. Tu estadía en Medellín tampoco se prolongó más por amenazas de muerte que te anonadaron durante el reinado de Pablo Escobar.

Tu destino siguiente fue Berlín, donde, con tu perfecto alemán, fuiste la mano derecha del embajador. Nos reencontramos luego en Bucaramanga donde, en una tarde de té y galletas con Lucila Reyes Duarte decidimos que nuestro director estrella no podía quedarse sin orquesta. Reclutamos el incomparable don de gentes de Margy Forero y después de mucho tesón y trabajo nació la Orquesta Filarmónica, que deleitó al público santandereano por varios años.

¡Adiós amigo, imagino que ya estarás integrado a los coros celestiales!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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