sábado 23 de julio de 2022 - 12:00 AM

El desplome de una cultura

Nuestra galaxia ya ha cancelado la frecuencia que daba soporte a la tercera dimensión. También para los hombres ha finalizado el período asignado para escoger un camino, solo queda recibir individualmente los resultados. Quienes decidieron quedarse en tercera dimensión tendrán que perder sus cuerpos y luego encarnar en otros mundos adecuados a su vibración, aquí no podrían sobrevivir en frecuencias de quinta dimensión, que serán las normales en el nuevo ciclo que comienza.

Entrar a la quinta dimensión no quiere decir viajar a otra parte. Un cambio de frecuencia es lo que ocurre cuando movemos el dial de un radio y seguimos en el mismo aparato pero en otra estación diferente. No hay nada que temer, cuando el esperado flash solar finalmente suba la frecuencia de la Tierra por encima de 40 hercios lo único que sentiremos será un gigantesco orgasmo de felicidad. Nuestros cuerpos físicos han venido recibiendo paulatinos pulsos de energía y quienes los han aceptado e integrado estarán preparados para recibir este destello final. Tenemos indicios de que el momento definitivo está cerca porque el tiempo se acelera y también lo hacen los acontecimientos exteriores. Muchos intuyen que viene algo grande y se proponen guardar provisiones, pero esto no es necesario puesto que lo que es de tercera dimensión aquí se queda.

Hay que advertir que hay una gran diferencia entre morir y ascender: en la muerte el espíritu se separa de la materia, mientras que en la ascensión el cuerpo físico pierde densidad y se trasforma. Reconozcan de que se trata: son los tiempos finales en los que “los justos heredarán la Tierra” y el cuerpo recobra su genética original de Luz, lo que en otros términos llamamos: “la resurrección de la carne”. Para este nuevo nacimiento no se exige contraseña, los herederos de la Tierra serán aquellos que lleven el amor crístico impreso en su corazón. Mientras esperan, dejen que su palabra mágica sea “paz-ciencia” y su ocupación principal: llenarse de gratitud hasta por el aire que respiran.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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