sábado 05 de febrero de 2022 - 12:00 AM

Estamos siendo transformados

El cuerpo de Luz (que sustituirá al de carne y hueso) será el vehículo donde cada uno pueda manifestar su divinidad, igual que lo hizo Jesús después de haber resucitado.

Nuestro planeta asciende y ninguna apocalipsis podrá impedirlo” son palabras de Tashira Tachi Ren (1985-1997) embajadora (Walk-in) de las altas jerarquías espirituales, quien encarnó por corto tiempo para dejarnos una información verdaderamente trascendental. En mis palabras resumiré apartes de su libro “What is Lightbody?” editado en 1990 por primera vez.

El proceso de expansión y contracción de nuestra galaxia ha sucedido ya varias veces. Con la última exhalación sus brazos externos se distanciaron y la energía densificada se convirtió en materia. La Tierra fue el planeta que llegó hasta al punto máximo de separación, dando pie para que la exhalación se cambiara en otra inhalación. Por eso, en nuestros días la Tierra, junto con otros 383 planetas vecinos, han podido iniciar su viaje de retorno a casa. Avanzamos dejando atrás la tercera dimensión que terminará desapareciendo, y, en la medida en que aumenta la frecuencia de Luz: la materia pierde densidad, el tiempo se acelera y tanto el planeta como nuestros cuerpos viven un difícil proceso de adaptación a las nuevas energías.

El carbono se transforma en diamante por efectos de temperatura y presión extremas. La materia de nuestros cuerpos durante un ciclo de 26.000 años estuvo sometida a la máxima densidad, esa que nos hizo materiales. Ahora las energías entrantes son de frecuencia gama, la más elevada de la galaxia, y, siendo nuestra fisiología basada en el carbono, también estamos en proceso de que nuestros cuerpos físicos sean transmutados en cuerpos de Luz con base en el silicio, o cuerpos de quinta dimensión.

La ascensión no es opcional para ningún humano, es la galaxia entera la que se contrae y atrae a la Tierra más hacia su centro. Entraremos en frecuencias de quinta dimensión donde: reconoceremos nuestra verdadera grandeza y seremos conscientes de nuestra multidimensionalidad, tendremos consciencia de totalidad y estaremos orientados completamente hacia el espíritu. El cuerpo de Luz (que sustituirá al de carne y hueso) será el vehículo donde cada uno pueda manifestar su divinidad, igual que lo hizo Jesús después de haber resucitado.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad