sábado 08 de enero de 2022 - 12:00 AM

Evidencias que cambian la historia

En la Biblia figuran como “ángeles caídos”, en el libro de Enoc como “los observadores” y la gente común los consideró “dioses”.

Los descubrimientos de la arqueología en las últimas décadas son alucinantes, nos remontan cientos de milenios atrás en el tiempo. Se creía que las pirámides de Egipto tenían 5.000 años de existencia, pero en 1990 el Dr. Robert Shoch observó las estrías del cuerpo de león de la esfinge y llegó a la conclusión de que eran huellas dejadas por la lluvia. Pero lluvia no tuvo esa región sino en la era de Leo, por eso su construcción debió ocurrir alrededor del año 10.500 A.C.. En 1996 las excavaciones en Turquía desenterraron una ciudad anterior a diluvio: Göbekli Tepe, que data del año 11.500 A.C. y se cree que albergaba una civilización muy avanzada.

Las tablillas sumerias de Irak inician su narración en la antiquísima era Zep Tepi, cuando sobre la Tierra caminaban gigantes extraterrestres de más de 7 metros de altura. Eran los llamados Annunaki que llegaron en el año 430.000 A.C. en busca de oro. En la Biblia figuran como “ángeles caídos”, en el libro de Enoc como “los observadores” y la gente común los consideró “dioses”. Los describen como humanos de raza aria, de ojos muy penetrantes y con una tecnología muy avanzada. La delegación estaba encabezada por dos príncipes: Enlil, que se estableció en Anatolia (Turquía) y Enki, que se instaló en el lugar que ellos llamaron “Abzu” (sur de África) donde localizaron el oro. Sin embargo, esqueletos suyos han sido excavados en todos los continentes.

Enki y su hermana eran científicos genetistas y decidieron clonar una especie capaz de ayudarlos a extraer el oro. Tomaron el material genético del Homo erectus y lo mezclaron con el suyo propio. Hubo muchos intentos que no funcionaron, pero en el 200.000 A.C. implantaron los cigotos a 7 hembras annunakis y la clonación fue exitosa. Nació Adamu (ADN), el primer hombre. Recientemente Michael Tellinger, de Sur África, ha descubierto sus minas de oro abandonadas e investiga una tecnología sorprendente basada en el sonido, que podría abastecer de energía libre a todo el planeta.

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