sábado 14 de mayo de 2022 - 12:00 AM

La diversidad del planeta

Podría escribirse una enciclopedia solo con la cantidad de especies vegetales que produce la Tierra, pero, a pesar de que los necesitamos como fuente de alimentación y producción de oxígeno, los hemos diezmado irresponsablemente

La Tierra es uno de los planetas más bellos de esta galaxia. En el universo se la considera como “una biblioteca viviente”, por la variedad de la vida que sostiene, tanto en su superficie como en sus mares. Mi maestro, Gerardo Schmedling decía “el Creador concede la mayor belleza, abundancia y diversidad a los planetas de tercera dimensión, porque sabe que la mitad de sus recursos serán destruidos por la ignorancia y falta de valoración de sus habitantes.”

Podría escribirse una enciclopedia solo con la cantidad de especies vegetales que produce la Tierra, pero, a pesar de que los necesitamos como fuente de alimentación y producción de oxígeno, los hemos diezmado irresponsablemente. El reino animal, cercano a nosotros, ha perdido su habitat a manos del hombre, muchas especies han muerto y, las que quedan, algunas han sido esclavizadas, otras encerradas en jaulas con un precio sobre sus cabezas.

La familia humana también manifiesta la misma diversidad que caracteriza la vida del planeta, pero los hombre usaron esas diferencias como motivo para competir y guerrear. Así, cuando los conquistadores arios impusieron su raza como el único modelo de perfección, esa afirmación mentirosa fue aceptada como una verdad revelada. Vimos entonces multiplicarse a las rubias oxigenadas y nació un agresivo rechazo por el otro, si se atrevía a ser diferente. Ese rechazo cobra todavía muchas víctimas, los niños, por ejemplo, sufren del matoneo cuando por algún motivo difieren del grupo predominante. Y el rechazo hacia uno mismo impide que nos aceptemos tal como somos, con consecuencias muy graves porque “aquel que no se ama a si mismo está incapacitado también para amar a los demás”.

La extraordinaria variedad de la familia humana lleva la marca del Creador, observen que ningún hombre es igual a otro. Permitamos entonces que cada cuál pueda expresar libremente la faceta humana que a él le corresponde. Ese respeto por el otro es lo único que hará triunfar la paz entre nosotros, porque nos revela el secreto del éxito en las relaciones.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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