sábado 09 de marzo de 2019 - 12:00 AM

La energía vital

La energía vital es para un individuo lo que la gasolina para un carro, cuando se agota, la persona muere. Pero si ese ser humano aprende a administrar su energía vital en forma óptima, no solo tendrá una larga vida plena de amor y sonrisas, sino que por añadidura encontrará perfecta salud, felicidad y abundancia. Si por el contrario, la malgasta, vivirá de mal genio un camino sembrado de problemas, lo que incrementará su agresividad, enfermedades y esporádicas depresiones.

Hay mucha sabiduría en el refrán que dice: “mente sana en cuerpo sano”, porque el secreto para mantener elevada la energía vital reside en el tipo de pensamientos que cultivemos en la mente. El pensamiento es libre para tomar cualquier rumbo: bien enfocado permitirá que la energía vital se estabilice, así viviremos satisfechos con lo que tenemos y rebosantes de gratitud. Pero, si los pensamientos de un hombre fluyen incontrolados, anhelando tener lo que cree que le hace falta, o rumiando preocupaciones, frustraciones y conflictos, se activarán sus traumas y miedos ocultos, tal vez asomándose la baja autoestima, el complejo de inferioridad o el rol de víctima, en compañía de tristeza, amargura y desesperanza que desgastarán irremediablemente su energía vital.

Los fracasos, desilusiones y preocupaciones hacen parte de la vida en este plano y no podremos cancelarlos, sino solo desactivarlos. Esa desactivación se logra cuando conscientemente cambiamos la polaridad de un pensamiento negativo en su opuesto positivo, por ejemplo: ante algo, que nos inquieta, pensamos: “mi paz es invulnerable, mi serenidad es inalterable”. Subir la energía vital lo es todo, porque cuando está alta los mismos tropiezos ocurren, pero ya no nos afectan. Hay también otros métodos para subirla provisionalmente, como: dormir, el sueño recarga el combustible que alimenta las zonas más altas de la mente. Hacer lo que más nos gusta. Buscar contacto con la naturaleza. Nadar, o zambullirse en el agua. Meditar. Hacer ejercicio físico. Y abstenerse de fumar, consumir alcohol, drogas o alimentos dañinos para el cuerpo.

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