sábado 05 de marzo de 2022 - 12:00 AM

La interrupción del embarazo

La iglesia católica prohíbe el aborto a pesar de que carece de autoridad para hacerlo. Predica pero no aplica, el mundo es testigo de sus atroces desviaciones: pederastia criminal más su encubrimiento.

La Corte Constitucional tomó una buena decisión al despenalizar el aborto y aprobarlo oficialmente solo en casos puntuales. Ya era hora, ¡esta práctica clandestina causaba un gran número de víctimas! Sin embargo, habría sido deseable que esta intervención tuviera como límite el cuarto mes de embarazo, en vez del sexto que conlleva peligro para las madres.

¿Que haría usted si contrajera rubeola antes de los tres meses de embarazo?. ¿Aceptaría que: “su bebé naciera con defectos graves y consecuencias devastadoras para toda la vida”? ¿Y en caso de toxoplasmosis, sífilis, VIH, talidomida o glifosato llevaría a término su embarazo? Cuando una mujer ha sido violada y queda embarazada ¿sería justo condenarla a vivir con un hijo, cuya genética pudiera repetir las inclinaciones depravadas del padre? O si el embarazo pone a la madre en peligro de muerte ¿estaría bien continuar con la gestación, cuando un embarazo subsecuente podría culminar exitosamente? La iglesia católica prohíbe el aborto a pesar de que carece de autoridad para hacerlo. Predica pero no aplica, el mundo es testigo de sus atroces desviaciones: pederastia criminal más su encubrimiento.

Según mi maestro Gerardo Schmedling “nacimiento y muerte se complementan: al nacer, primero asoma la cabeza del bebé y al morir, mueren primero los pies. El alma entra al bebé con la primera inhalación y sale del moribundo con su última exhalación”. La mujer regenera sus órganos por medio de la división celular y con el mismo método se construye el cuerpo del bebé, el embrión es así otro órgano más al que ella da vida, alimenta y protege. ¿Quien puede negar que el primer derecho que tiene todo ser humano es el dominio sobre su propio cuerpo?. Cuando la gestación termina estará listo solamente el envase corporal, lo que falta procede de las esferas superiores de creación. La entrada del espíritu ocurre con la primera inhalación, o soplo del Creador, que, además de insuflar vida propia a ese tierno ser, también activará en él todos sus sistemas y conexiones sutiles.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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