sábado 07 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

La Transición

Antes de llegar a la otra orilla, todo lo que está podri-do debe salir a superficie para ser limpiado, la corrupción debe ser expuesta y sometida a un juicio.
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Por fin está sucediendo, igual que burbujas que brotan cuando el agua comienza a hervir, así en los seres humanos gradualmente despierta la consciencia. No se trata de un suceso local, sino de un acontecimiento global para el cual no existe retorno. El caos que estamos viviendo corresponde al cruce del puente que abraza dos épocas distintas, la actual que colapsa y un camino nuevo que conduce al despertar. Pero, antes de llegar a la otra orilla, todo lo que está podrido debe salir a superficie para ser limpiado, la corrupción debe ser expuesta y sometida a un juicio. Es un procedimiento similar a extraer la pus de una herida infectada, para que esta sane.

En Colombia tenemos un presidente inteligente, conciliador y muy honesto. Él heredó este sistema corrupto y todos sus vicios adjuntos, que ahora hay que desbancar. Por eso necesita apoyo y toda la ayuda que podamos prestarle, sobran las críticas y la violencia. Vamos hacia la creación de un nuevo paradigma, distinto de los sistemas fallidos de democracia, socialismo o comunismo.

Será un régimen armónico, hecho a la medida del hombre, semejante al establecido en Bhután, donde el progreso no se mide por el crecimiento bruto (dinero), sino por el grado de felicidad alcanzado por la gente.

Vienen cambios monumentales que son causados por pulsos de energía de altísima frecuencia que proceden de nuestro centro galáctico y que tienen el poder de realizar una gran transformación.

Según Nikola Tesla, “Todo es Luz” y nuestro mismo universo se afina a la frecuencia dominante. Es tiempo de alejar el miedo y trabajar para que nuestra paz sea invulnerable. Concentrémonos en dar apoyo a lo que nace y no a lo que muere.

Sumerjámonos en gratitud y usemos nuestros dos grandes poderes: el pensamiento y la imaginación.

Enfoquemos el pensamiento en sentir como si todos los cambios que necesitamos ya se hubieran producido y con la imaginación disfrutemos anticipadamente del milagro de poder retornar al paraíso sin tener que dejar atrás el cuerpo.

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