sábado 02 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Los dos caminos

Iniciamos el sendero del despertar cuando aceptamos con paciencia la avalancha de acontecimientos difíciles
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Quienes vimos la película Matrix podemos recordar una escena donde Morfeo (el espíritu) pide a Neo (el buscador) que escoja entre una píldora azul y otra roja. Si toma la azul seguirá dormido, y si prefiere la roja, entonces despertará. Ahora nuestro camino también se ha bifurcado en senderos que conducen a diferentes destinos. “Se separará el trigo de la cizaña” son palabras de Jesús, que tienen vigencia ahora.

Aquellos que quieren prolongar este ciclo donde se permite: manipulación, guerras, agresividad, pobreza, enfermedades, sufrimiento e infelicidad, seleccionan la primera ruta porque les favorece. Pretenden seguir controlando los sucesos exteriores aún cuando, por ley universal, a los humanos solo nos corresponde seleccionar la forma de vivirlos. Quien escoge este recorrido comienza al enfocar el pensamiento en rechazo y rabia que provocan emociones turbulentas de miedo, juicios, depresión e inseguridad. Ellos pierden la oportunidad para, en la soledad y el silencio, afinar su consciencia con pensamientos elevados, desintoxicarse, física, mental y emocionalmente y centrarse en generar confianza en medio de la incertidumbre, confianza que es necesaria para fluir con los acontecimientos previos al cambio dimensional planetario, que ya está en curso y nadie puede detener.

Iniciamos el sendero del despertar cuando aceptamos con paciencia la avalancha de acontecimientos difíciles, que necesariamente acompañan a la Tierra en su parto, porque ella está en el trance de dar a luz una nueva realidad. Cuando el proceso haya finalizado, el hombre habrá recuperado su genética original de ciudadano del universo y, con la expansión de consciencia correspondiente, habrá multiplicado sus capacidades mentales y psíquicas. Lo que se nos ofrece es el retorno al paraíso, donde viviremos en perfecta paz, abundancia, amor y cooperación, habiendo dejado atrás las sombras de la enfermedad, el dolor y el envejecimiento. Sabremos que el cambio dimensional se ha completado cuando estemos tan saturados de amor incondicional que nos alcance para abrazar a toda la humanidad como familia. Entonces la única religión será el Amor, con su catedral sutilmente erigida dentro de nuestro propio corazón.

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