sábado 27 de abril de 2019 - 12:00 AM

Nacer y morir

Al retornar de la muerte cambia la vida, en adelante nos enfocamos es en cultivar el aspecto espiritual

La vida es un don divino que nadie puede perder. Dejar el cuerpo temporal no significa perder la vida, porque la vida entra y sale constantemente de la materia. La conciencia inmortal nace al plano físico para aprender, y nace al plano espiritual para evaluar lo aprendido. Siempre estamos naciendo al amor”. Gerardo Schmedling.

Una de las experiencias más transformadoras para el ser humano es estar a las puertas de la muerte. Tuve esa vivencia siendo muy joven, pero ya casada y con una niña pequeña. Una septicemia avanzada fue el diagnóstico que me sacó del cuerpo. Al principio no comprendí por qué en determinado momento los dolores desaparecieron y me sentía libre y feliz. Quise compartir eso con mis seres queridos presentes, pero... ¡nadie me oía! Pensé: ¿Estaré muerta? y súbitamente me atropelló la negativa a dejar desamparada a mi niña de dos años y solo por amor retrocedí.

Al retornar de la muerte cambia la vida, en adelante nos enfocamos es en cultivar el aspecto espiritual. Al verificar que seguimos vivos, desaparece el miedo a morir, porque comprendemos la muerte como una transformación: la consciencia permanece, pero deja de percibirse como partícula, para liberarse como onda. La mejor preparación, si queremos morir bien, es vivir bien, pero ayuda no identificarnos tanto con el cuerpo, para ello, hay que grabar en el inconsciente: “Yo no soy un cuerpo, yo soy espíritu”. Para el momento de morir, los lamas del Tibet recomiendan que mentalmente se suba la energía hacia la parte superior del cuerpo, para que el alma salga por los orificios superiores y no por los inferiores.

Nacer y morir son experiencias opuestas y complementarias: al nacer, el bebé asoma primero la cabeza, mientras que en la muerte se enfrían y mueren primero los pies. El alma entra al cuerpo con la primera inhalación y sale del cuerpo con la última exhalación. El nacimiento y la muerte son inseparables de la vida, e igual que supimos nacer, también sabremos morir.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad