sábado 21 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Relación entre nosotros, la tierra y el sol

Un sistema nervioso excitado afecta también la actividad del mundo. Si añadimos que el tiempo también se está acelerando, obtendremos una ecuación muy poco armónica.
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Igual que nosotros, la tierra y el sol también están pasando por una transición con rumbo al cambio dimensional. Enumeremos algunas de las señales que nos da la Tierra: le están apareciendo por doquier profundas grietas que, por ejemplo, amenazan con partir África en tres grandes bloques. La única explicación viable es que la Tierra esté creciendo, e igual que salen estrías al vientre de una embarazada, estas grietas se relacionan con su engrosamiento. Sus polos magnéticos se han movido ya más de 2.000 kilómetros y siguen avanzando hacia una posible reversión polar. Respecto al clima, ha dejado de existir la normalidad de las estaciones. Además, se ha monitoreado un incremento de temblores, erupciones volcánicas y a menudo la protagonista diaria es la furia de los elementos.

El sol también parece estar viviendo su propio proceso. Sus erupciones solares nos llegan portando un exceso de electricidad que sobrecarga nuestra atmósfera. Según las enseñanzas del maestro espiritual Jim Self: “nuestros pensamientos son eléctricos y las emociones magnéticas”. Muchos se preguntan ¿Por que estoy tan agitado? ¿como freno esta actividad mental exagerada? ¿Por qué tengo tanta dificultad para dormir? Un sistema nervioso excitado afecta también la actividad del mundo. Si añadimos que el tiempo también se está acelerando, obtendremos una ecuación muy poco armónica.

“Las emociones son magnéticas” dice Jim Self y esa fuerza magnética nos la brinda el núcleo de la Tierra. Sin embargo, pocos caminan descalzos sobre la grama para equilibrarse y otros usan zapatos con suelas de caucho que la bloquean. El resultado es: borrasca de pensamientos incontrolados mas emociones sin filtro, la fórmula perfecta para activar la agresividad que desemboca en protestas y actos vandálicos. Una mente a todo vapor no reconoce la necesidad de un encuentro consigo mismo en la meditación. Allí podría aprender a controlar pensamientos y emociones y a proyectar armonía a la desbocada consciencia colectiva para frenar sus embestidas. Porque del trabajo individual nace lo colectivo y en este se establece el fundamento para la paz.

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